Conozco a otra persona que sueña con vivir de margaritas, también le gustaría poder reproducir el olor de las flores de la entrada de su casa, para regalártelo a ti. Es un olor especial, dulce y sabroso, me imagino que como tú. Ha nacido para encontrar el mejor helado de limón del mundo. Por eso quiere conocer tantos lugares, probar cada uno de ellos y apuntarlos.
14 de junio de 2012
Oficios
Conozco a otra persona que sueña con vivir de margaritas, también le gustaría poder reproducir el olor de las flores de la entrada de su casa, para regalártelo a ti. Es un olor especial, dulce y sabroso, me imagino que como tú. Ha nacido para encontrar el mejor helado de limón del mundo. Por eso quiere conocer tantos lugares, probar cada uno de ellos y apuntarlos.
30 de abril de 2012
Kolesnikov, la Seguridad Social y el Trabajador
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| Merkel pregunta por qu'e no se canta y se compone. Alemania. J.M |
Opciones de vida alejadas de la Seguridad Social
| Palabras en calles de Barcelona. J.M |
"Pertenecemos a una generación que nunca ha contado con la jubilación ni con el derecho del trabajo (...) ni siquiera es precaria (...) porque ser precario sigue significando definirse en relación con la esfera del trabajo, en este caso, con su descomposición. Admitimos la necesidad de conseguir dinero , porque actualmente es imposible pasar sin él, pero no la necesidad de trabajar (...) la empresa no es un lugar en el que existimos, es un lugar que atravesamos (...) La vemos como es y nunca ha dejado de ser, una estafa de confort variable".
"No habrá solución social a la situación presente (...) el vago agregado de entornos, instituciones y burbujas individuales que se denominan por antífrasis sociedad no tiene consistencia y no hay lenguaje para la experiencia común".
"YO controlo. La búsqueda de mí mismo, mi blog, mi piso, las últimas tonterías de moda, las historias de pareja, de ligues... ¡cuántas prótesis se necesitan para ostentar un YO! Si la sociedad no se hubiera convertido en esta abstracción definitiva, designaría el conjunto de muletas existenciales que se me tienden para poder arrastrarme aún; el conjunto de dependencias que he contraído en pago por mi identidad".
" El YO débil, deprimido, autocrítico, virtual, es por esencia ese sujeto infinitamente adaptable que requiere una producción fundada en la innovación, la obsolescencia acelerada de las tecnologías, la alteración constante de las normas sociales y la flexibilidad generalizada. Es al mismo tiempo el consumidor más voraz y, paradójicamente, el YO más productivo, aquel que se lanzará con más energía y avidez sobre el menor proyecto, para volver más tarde a su estado larvario original".
24 de febrero de 2012
Carta de amor a Orwell
| Te regalaría el sol, Orwell / Garagartza. J.M |
14 de noviembre de 2011
Carta de despedida a Zapatero
16 de octubre de 2011
Memoria sensorial
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| Cementerio de trenes. Salar de Uyuni/ Bolivia. J.M |
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| Franco en la guardería /Bolivia. J.M |
14 de abril de 2011
Las letras, aniquiladoras de la desesperanza
22 de enero de 2011
Mosquitos y San Salvador
Durante mi mochileo por Bolivia fui la persona más feliz del mundo. En el altiplano hay mal de alturas, pero no mosquitos. Si me diesen a elegir, optaría por el primero, porque el segundo consigue enervarme seriamente. En Santa Cruz no tengo opción entre ellos y el calor asfixiante. Solo queda tomar las precauciones correspondientes: dormir con mosquitera, untarse de repelente cada dos horas (no lo cumplo estrictamente), evitar ropa negra (inevitable para mí) y usar manga larga (imposible por el bochornoso calor).
En mi cuarta consulta, el doctor me conocía de sobra. De hecho, los cinco minutos en su despacho se desarrollaron entre quejas por mi parte, risas por las suyas y lamentos por parte de mis amigas. Y es que nada más entrar por la puerta, me dijo, "señorita siempre viene por la misma razón". Efectivamente así es.
Así que me dispongo a relataros cronológicamente esta sucesión de acontecimientos médicos, nada afortunados para quien los sufre, pero bueno, me consuelo pensando que, mientras que se trate de eso, no hay que quejarse excesivamente. Peores cosas pueden suceder. El dicho de 'a la tercera va la vencida', pura tontería. Lo del 'rh negativo de los vascos', completamente absurdo. Soy la única vasca entre las voluntarias y la única que ha tenido que acudir tantas veces al médico.
En una primera impresión, la consulta me produjo un sentimiento de desconfianza. Una se acostumbra a acudir a Osakidetza: grandes hospitales, limpieza en los suelos, las recepticionistas que dan la vez, las salas de esperas y las consiguientes esperas innecesarias...
Aquí no sirve. Lo primero, es necesario acudir a la farmacia de la que es dueño el centro médico y pagar 20 bolivianos por una ficha para la consulta (más o menos dos euros, aunque no sé con exactitud cuánto habrá bajado el euro ). Una vez posees la ficha, accedes al centro médico, que podría describirse como un bajo de unos 60 metros cuadrados, dato probablemente incorrecto, porque no se encuentra entre mis habilidades el medir los metros cuadrados de un sitio.
Una vez dentro, lo primero, un pequeño hall bastante limpio, en el que has de rellenar una ficha cuando acudes por primera vez. En mi caso, soy más que conocida. Inmediatamente después, te ofrecen un termómetro para medir la fiebre, sin haberte consultado previamente. Yo siempre rechazo esta opción, lo mío son los mosquitos, no los catarros, ni las gastrontiritis... Una vez saltado este paso, te pesan y después a esperar.
La espera se prolonga hasta que a lo lejos se escucha un grito, que descifro, con grandes esfuerzos, como mi nombre. Entro en la consulta, doy la mano al doctor y comenzamos a hablar.
Todo este proceso se repite cada vez que se acude al lugar. En la consulta tampoco varía excesivamente. En la última lo novedoso ha sido el dengue, que se contagia a través de los mosquitos, se encuentra activo y provoca fuertes dolores de cabeza, fiebre alta, dolor muscular y un cansancio que te apotrona en la cama. Sería todo un reto matemático no contraerlo con la cantidad de mosquitos que se apoderan de mi sangre. Después, siempre pinchazo antiestamínico y tableta antiestamínica. Con la receta en la mano, vuelta a la farmacia, te comunican el precio que has de pagar, respondes afirmativamente y vuelta otra vez a la enfermería.
Una vez acabado todo y tras preguntar a la enfermera cómo se puede dedicar a pinchar a la gente (me parece básico, pero muy desagradable), una sale contenta y feliz. El pinchazo es el punto de partida que elimina una serie de factores que podrían desencadenar en una nueva consulta. Allá va, el pinchazo elimina el picor, por lo tanto baja el hinchazón y el picotazo empieza a adquirir un color rosa-rojo que a lo largo de los días va desapareciendo. Por lo tanto, no se siente la continua necesidad de arrascarse y, consiguientemente, no se infecta, de forma de que no es neceario acudir nuevamente a San Salvador para que te curen las heridas.
Lo malo, ¿es posible ser adicta a la cortisona?. Y peor aún, veo alejarse el Congo de mis futuros viajes, cada nueva consulta en San Salvador frustra mis expectativas de conocer África. Malditos mosquitos y maldito dinero, porque si no lo tuviese, hubiese sido incapaz de pagarme los pinchazos y los medicamentos. Claro que yo tengo un seguro médico. A pesar de ser abasallada por ellos, por lo menos, tengo con qué remediarlo. Lo que sí hay que tener en cuenta es que no siempre ocurre en la población del octavo anillo.
Niños que roban corazones
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| Vista aérea Santa Cruz de la Sierra. J.M |
Cansancio cruceño
En Santa Cruz de la Sierra se vive cansado. El clima, absolutamente variable, fatiga. Existen diferentes posibilidades de sobrellevar la cálidez subtropical de la primavera de aquí. Teóricamente el verano comienza el 21 de diciembre. Inimaginable cómo será sobrevivir al calor de la navidad. Para que el lector se aclare, las estaciones no están tan diferenciadas, y lo que se conoce aquí como primavera podría considerarse como una ola de calor propia de verano de allí. Puede suceder:
1. Pasar mucho calor durante todo el día. Ejemplo de hoy: 30 grados, parcialmente nublado, viento N a 19 km/h y 50% de humedad. La sensación térmica no corresponde a 30 grados. El placer de salir de la ducha dura aproximadamente diez minutos. A partir de entonces, vuelta a empezar con la misma sensación. No es sudor. Se trata de un transpirar constante. En esta alternativa cabe la posibilidad de que se una el viento del sur, que suele ser cálido y remueve todos los caminos sin asfaltar, de forma que uno se cubre, en contra de su voluntad, de polvo. En esta primera alternativa las noches son horribles.
2. Dormir plácidamente con relativo frescor, hasta que uno se despierta a las cinco de la mañana sobresaltado por los destellos y el sonido de una tormenta eléctrica, mezclada con viento y lluvia. En este supuesto, parecería que los relámpagos te vayan a alcanzar en cualquier momento, aunque la tormenta se encuentre relativamente lejos de tu alcoba.
3. Lluvia. Igual a frescor. También a mosquitos. Las calles se llenan de charcos y es toda una aventura recorrerlas a pie. Lo bueno es que uno se alegra porque sabe que podrá dormir bien, protegido por la mosquitera, claro. En esta posibilidad, lo corriente es mañana fresca y, a medida que llega el mediodía, el sol adquiere progresivamente protagonismo hasta llegar a su típico esplendor, por lo que la chaquetilla que llevas a cuestas deja de ser útil.
El clima es un gran factor. Véase si no las consecuencias de la falta de sol en Noruega y Finlandia (=depresión). En Bolivia el sol es protagonista. La vida gira en torno a él. Se vive desde que sale hasta que se pone. Y el calor, que es el eje de la alegría y la simpatía de estas gentes, amodorra de tal manera, que es necesario hacerse rápidamente con una Coca-cola para subir forzosamente la tensión.
El clima también influye en los animales. Ésta es la teoría de una de las voluntarias. Yo le aconsejo que la patente. Según ella, el calor lo aumenta todo. Los lagartos de aquí alcanzan el metro y pico. Sí, lo he escrito bien, un metro y pico. Existen todo tipo de bichos, escarabajos enormes que uno solo ve en esta parte del mundo, petos (especies de abejas), toda clase de mosquitos. Chicharras que emiten sonidos muy extraños. Son pequeños animales, una especie de mezcla entre escarabajo y pajarillo, para ser exactos, un insecto medio escarabajo del tamaño de la palma de una mano, que se posa en los árboles y que no deja de cantar escandalosamente. Es muy extraño y sorprendente cómo un bicho de tal características puede emitir tales sonidos. A mí me hace gracia, porque mi amiga visualiza perfectamente la época de los dinosaurios.
Y de la misma manera que influye en los animales, también lo hace en las personas. Porque dar un paso fatiga. Por lo menos, para nosotros, los extranjeros. Los autóctonos viven acostumbrados. Me sorprende cómo se desenvuelven durante todo el día. La capacidad que tienen para no descansar. Continuamente están ocupados, en el trabajo, en obras caritativas, en visitas a familiares, en lavar la ropa a mano, en cocinar... No existe el concepto de vacaciones. De hecho, la época de las vacaciones se aprovecha para hacer trabajos comunitarios o trabajar en otra cosa. Decir que necesitas dormir más de seis horas diarias parece una locura. Ellos son incapaces de permanecer más de siete horas en la cama. Será para huir del calor, de las condiciones en las que viven o de ser conscientes de dónde y cómo están. Tal vez, sea simplemente del calor y lo demás, me lo imagine yo.
La Bolivia positiva
Reeleídos los artículos que he escrito desde que llegué, da la impresión de que todo lo que he encontrado en Bolivia es negativo. Pido perdón, tiendo a la escritura melodramática, y engañaría al lector si no relatase todo lo que hasta ahora he visto, sentido y aprendido. Así que una buena enumeración servirá para rectificar y mostrar el otro lado de una cara, que es la pobreza o para quien me siga, el otro lado de aquel mapa conceptual aún sin dibujar. A toda situación es necesario darle la vuelta, y si estoy aquí, es por esa otra cara. Vine a Santa Cruz fue para hacer balance, y no dejarme arrastrar por la pena y el asistencialismo.
- "Es la ley del cruceño la hospitalidad". Ésta afirmación puede leerse en la entrada de la ciudad. Ciertamente así es. Santa Cruz de la Sierra puede presumir de la amabilidad y la hospitalidad de su gente. Ofrecen al visitante todo lo que tienen y rápidamente le hace sentirse como en su propia casa.
- Aprendizaje. Es emocionante estar aquí. Cada día se aprende algo nuevo. Es, simplemente, encantador no tener una vida aburrida, caracterizada por la rutina y la cotidianidad. Poco a poco, se profundiza en historias personales y aumenta la perspectiva de una realidad compleja y muy diferente a la de España.
- El idioma. Una de las razones por las que opté por América Latina fue el castellano. A priori, no planteaba ninguna dificultad. África me exigía el esfuerzo añadido de hablar en inglés, o francés, idioma que desconozco absolutamente. Aunque en Bolivia se hable español, lo cierto, es que muchas de las palabras tienen significados completamente diferentes, lo que exige replantearse hábitos lingüísticos. He tardado tres semanas en acostumbrarme a cómo hablan (adaptación que aún continúa) y en dirigirme a usted (me cuesta). Muchas veces, tengo la impresión de que no me entienden.
Por ejemplo, al cerdo le llaman chancho, a las sandalias chinelas, a la camiseta polera. No puedes decir 'qué monada de niño' porque lo entienden literalemente. El verbo coger hace alusión a la consumación del acto sexual (dicho de una manera elegante), al autobús se le llama micro o flota y cuando alguien se refiere a una gran cantidad de algo, dice harto. Por ejemplo, tengo hartas lechugas en mi huerto.
- Trabajar con niños. Nunca he tenido un contacto muy especial con ellos. Hablo con mucha propiedad (sin que suene a soberbia), excesiva seriedad y dirigiéndome a los adultos. Me siento muy poco payasa y he decidido modificarlo.
- La comida. Antes de llegar pensé que perdería kilos, ahora lo dudo. A diario se come arroz, acompañado de carne, maiz cocido, ensalada, lentejas... Los platos típicos son el cuñapé (pan al horno relleno de queso), la sopa de maní (no sé qué ingredientes contiene), entre otros. Además, existe una gran variedad de frutas como la papaya, chirimoya, maracuya y aguacate. Sin mencionar los jugos y los helados, que están buenísimos.
- La vegetación. A pesar de que llueva poco, se observa una paisaje verde, repleto de palmeras y de miles de árboles y arbustos, cuyos nombres soy incapaz de recordar.
- Los atardeceres. Es impresionante ver cómo se alza un sol rojizo resplandeciente, que consigue formar una combinación de rosas y claros sobre el horizonte. Desaparecen en un abrir y cerrar de ojos. Anochece en cuestión de dos minutos.
- Las estrellas y el cielo. Desde esta parte del hemisferio no se ve la osa mayor. La luna cuando tiene forma de C es que es creciente, no como en España que es alrevés.
- Horario solar. La vida transcurre según las horas de sol. Amanece a las 5. 15 y anochece a las 19.00 de la tarde. No es necesario cambiar la hora.
- El día a día. Cualquier planificación es espontánea. Lo que exige flexibilizar. Tenemos un pensamento excesivamente estructurado. Ayer me hice un planing de todas las cosas y sitios que quiero visitar. Imposible de cumplir a raja tabla, porque siempre surge algo imprevisto. Si no tienen dinero no se preocupan. La gente vive endeudada. Es de admirar que no se estresen, independientemente de la historia de cada uno.
- Mis herramientas. Si algo soy consciente en este sitio, es que mis únicas herramientas válidas son la escritura y la lectura. Hábitos inusuales en la mayoría de esta población. Mi objetivo consiste en impulsarlas y mostrar su importancia. Solo ellas pueden combatir la estupidez y la ignorancia. Si antes de venir, tenía claro que la única forma de ser feliz era dedicándome a la escritura, aquí lo reafirmo.
- La religión. Vivo rodeada de católicos. Aún no he conocido ningún ateo. Aunque en ocaciones me harte, he desarrollado una gran capacidad para pensar sobre todo lo que dicen. Me gusta verme en la tolerancia, me hace sentirme más humana y soy más atea de lo que nunca pensé. También soy consciente de que tengo un pensamiento muy científico.
- La lucha por la supervivencia. Las víctimas de todos esos dramas que he presenciado se levantan cada día para proseguir, independientemente de las condiciones. Es de admirar cómo, entre sonrisas forzadas, siguen adelante.
Me siento optimista. Soy soñadora. También lo dije en uno de los post. Me siento repetitiva. Creo en la humanidad, en la posibilidad del cambio. Bolivia parece la España de hace 60 años, tal vez, más agravada. España consiguió salir adelante, con sus más y sus menos, con sus gobiernos de izquierda y derechas, aunque mirando hacia atrás y al presente mismo, la derecha haya sido primordial en España. Esperemos que esto también cambie en Bolivia.
Mapas conceptuales
Después de la tormenta siempre llega la calma. Hoy llueve, y lo agradezco en el alma. La lluvia es sinónimo de frescor y he podido dormir más de tres horas seguidas sin despertarme por el calor.
Este artículo trata sobre la intensidad, que se materializó ayer. El día de ayer fue intenso y asombroso. Fui un poco consciente en medio de qué situación me encuentro. Previo a la historia, he medio dibujado un mapa conceptual en mi mente, cuyo resultado aún está por determinar, pues soy incapaz de enlazar todos los conceptos.
En las dos semanas que llevo aquí, a través de la guardería, las visitas que las educadoras realizamos a las familias de cada uno de los alumnos, trasladándonos a sus casas y observando la situación en la que niños y padres viven, yendo por el centro, paseando por el barrio, viendo a la gente en la parroquia...
He extraído: pobreza escondida, miseria a la vista de los ojos, corrupción, analfabetismo, religión, lucha, suciedad, alcoholismo, violencia de género, carencia de afecto, fragilidad de las instituciones, inexistencia de un poder político, manipulación mediática, inexistencia de vínculos sociales, falta de intimidad. Podría continuar, pero creo que llegados a este punto, es suficientemente complejo. No sé cuál de ellos es la causa que determina el caos ante el que me encuentro.
Últimamente pienso en que el lector me ha abandonado a mi suerte. No sé quién me lee, ni a quién le interesa lo que escribo. Prometí verdad y aquí está. A veces gusta, y otras, asquea. Siento faltar a mi palabra, muchas veces, a pesar de mis esfuerzos, soy incapaz de mostrar un fondo positivo. Si pudieseis comprender vosotros mismos la importancia de estos miserables textos, os darías cuenta del alcance que tienen. Provocan en esta gente una sonrisa. . Una feliz sonrisa.
Vuelvo al tema que nos ocupa, que siempre me voy por las ramas. El día de ayer, viernes, comenzó como de costumbre. A las 7.30 horas estaba ya en la guardería. Mi sala es la de Kinder, que acoge a unos 28 chavales de cinco años con la tía Jenny (profesora). El lunes conocí a Franco, un niño de cinco años, morenito, que me llega por encima de las rodillas, con grandes y negros ojos, carita sucia, sus chinelas de spiderman (chancletas) y una gran sonrisa cada vez que me ve. Si tuviese que elegir a quién salvar, sería a él. No sé por qué. Siento en el alma ser tan selectiva. Es de los primeros de la clase, concluye su tarea con una rapidez extrema y su gran pasión son las bolillas (canicas).
Siempre he odiado los favoritismos. Hago grandes esfuerzos por no caer en ellos, pero con él es inevitable. Siempre le doy besos, le abrazo, juego con él a las bolillas... Poco a poco me he ganado su confianza, e incluso me dejó sus bolillas para que se las guardara.
Las educadoras ya se han dado cuenta de mi preferencia y siempre me dicen a ver si me lo llevo a España. Yo me río y bromeo respondiendo que sí. En una de estas, Mileisa me dijo "estaría mejor con vos, está medio abandonado, su madre solo está un día a la semana en casa y queda a cargo de su hermanita de 12 años". El padre no existe, fue un simple proveedor (metáfora).
Miré aquel niño y pregunté qué había hecho para merecer esa situación. Me pregunté por qué él sí y yo no. Por qué él aquí y yo no. Por qué el tiene una madre que lo desatiende y yo no. La única respuesta que encontré fue la de salir y llorar. Lágrimas por la humanidad, por impotencia, por dramas que me quedan demasiado grandes y,sobre todo, por la situación de estas personas, que existen de verdad, que tienen nombre y apellidos, que sufren como nosotros, que se alegran como nosotros y que viven en condiciones que les desarraigan de la dignidad de todo ser humano.
Mientras lloraba, yo sola en el jardín de la guardería, pensé en secuestrarlo y llevarlo a España para cuidar de él. Absurdo e irreal. Pensé en apadrinarlo. Absurdo también, porque aquí no existen los buzones y dar dinero no es una solución. Pensé en trasladarme a su casa y cuidarlo. Absurdo también, me implicaría demasiado con el riesgo de caer en una depresión. El único pensamiento acertado fue darle mi máximo cariño e inculcarle la lectura.
A veces le miro y me preguntó que será de mayor, él dice que ya lo es. Me pregunto si será como muchos de los hombres, que se dirigen con malas costumbres a sus esposas. Si abandonara también a sus hijos, como a él le ha pasado. Si será comerciante de lo que se pueda como el 60% de la población de esta ciudad. Si vivirá en condiciones infrahumanas o si por el contrario, será universitario, tendrá un gran oficio y vivirá feliz. Esta alternativa me entusiasmó.
Después fuimos a realizar más visitas. Más miseria, más pobreza. Este tema será objeto de un próximo post. Al final, sin quererlo, acabé en la celebración de una boda en un hotel de cinco estrellas, rodeada de lujo y riqueza. Allí también había niños, pero ellos, afortunadamente, no entran dentro de mi mapa conceptual aún por dibujar. Una pena que Franco haya sido seleccionado por el puro azar para formar parte de él, aunque pensándolo mejor, no es un concepto, en una persona, esencialmente, inocente. Y a él, le dedico mi artículo.
Verdades a la carta
La mesa en la que las educadoras de la guardería almuerzan. El tema de hoy no trata de un simple mueble de madera, sino que va más allá. Es el símbolo del descanso, de la supervivencia y de la lucha de siete mujeres. Cada una de las historias de Marisol, Jenny, Filomena, Adela, Carmela, Paola y Mileisa lijan la madera. El desahogo y el compañerismo la abrillantan. El resultado, además de soporte para alimentarse, es la constitución continua de verdades parciales en Bolivia.
Después de cinco horas de trabajo, alrededor de la 13.30, nos reunimos en torno a esta mesa para comer todas juntas, mientras todos los niños duermen la siesta. Desde una de las sillas he podido avistar una parte ínfima de la situación cruceña.
En uno de los almuerzos, Marisol, coordinadora del centro, relataba la dificultad de adoptar a uno de los bebés del centro. Para preservar la intimidad del chavalín, no mencionaré su nombre, pero él estaba presente en ese momento. Contaba cómo la abuela biológica suele escaquearse para no dar su autorización en el Juzgado. Finalmente, parece haberlo conseguido, después de que hablase en persona con la madre biológica del pequeño. También pequeña ella, pues tuvo al crío a los 13 años y,seguramente, fruto de una violación por parte de un señor mayor.
Después de tenerlo, cogió sus pertenencias y dejó al chaval en la chabola donde vivía, hasta que más tarde su abuela lo abandonara en el centro, porque, según ella, daba mucho trabajo. Miré aquel niño y pensé en lo duro que debe de ser nacer con esa condición, fruto del odio y la rabia de una niña que ni siquiera es mujer y que no denuncia los hechos porque no tiene a quién acudir. Es impunidad. Impunidad en la sociedad y en el sistema judicial.
En otro de los almuerzos, llegó la inspectora de la Prefectura. El 30% de la financiación del centro corre a cargo del Gobierno autonómico. La navidad se acerca y muchos consiguen lucrarse a costa de los demás. La señora exigió la elaboración de 15 tarjetas navideñas para poder venderlas, pero, indicó claramente, que no debían de llevar el sello del centro. De lo que no habló fue del coste del material, ni a quién sería destinado el dinero que conseguirían. Eso es explotación infantil, también impunidad, impunidad de un gobierno que piensa excesivamente en sus intereses y no repara en las necesidades reales de esta gente.
En este mismo almuerzo, yo les pregunté sobre las condiciones laborales. 800 bolivianos mensuales, lo que equivalen a unos 80 euros. 10 horas diarias laborales, una hora de descanso (si se tiene la suerte de que los niños se duermen), dos días a la semana libres que dedican a obras caritativas y a sus quehaceres, y vacaciones de dos meses sin cobrar.
No solo esto, sino que les pagan con dos meses de atraso y una llamada teléfonica alerta sobre la necesidad de acercarse al centro en un tiempo máximo de una hora para poder cobrar. Al día siguiente puede ser demasiado tarde para hacerlo. Entonces, se plantea el problema de cómo dejar a 100 chavales a cargo de nadie, porque cada cual debe cobrar su sueldo. Si el estatuto de los trabajadores en España suena a risa allí, aquí ni te cuento. Es impunidad, impunidad del abuso del poder y de explotación laboral.
En el último almuerzo, una de las cocineras ha llegado llorando. Le han avisado por teléfono diciéndole que le estaban robando en casa. Se han llevado todo, DVDs, televisión, teléfono, la plata (dinero, 150 bolivianos, 15 euros), la garrafa (bombona de gas), muebles... todo. Tres asaltantes a punta de pistola han entrado y lo han saqueado todo. También su poca intimidad, su poca seguridad y sobre todo, el gran esfuerzo que supone ahorrar un mínimo. Es impunidad de la comisión de delitos, impunidad de la violencia. No tiene a quién reclamar, una denuncia no sirve para nada.
Impunidad, impunidad e impunidad. Harta de ver tanta injusticia, intento tener perspectiva. Con sus ojos tristes, sus caras cansadas y sus manos excesivamente abiertas de parar tanto golpe, me demuestran cada día el poder desgarrador de las mujeres, que sobreviven y luchan. Por ellas, por sus hijos. Imposible contra la impunidad. El sistema está podrido.
La hora de los pobres
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| Muro en el octavo anillo de Santa Cruz. J.M |
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| Una imagen que contrasta con las condiciones del octavo anillo. J.M |
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| Plaza de Mayo. Centro cruceño. J.M |
2 de noviembre de 2010
Comida y bebida para difuntos
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| Cementerio Santa Cruz de la Sierra. Rinden homenaje a los difuntos con comida y bebida. J.M |
Una tradición de origen andina y cultura disuelta en religión. Esta es la esencia de este lugar en esta fecha tan señalada. La gente, alegre y serena, festeja la memoria de sus allegados muertos y a cada paso, invitan a chicha, bebida típica, que se extrae del maiz y que, en principio, no contiene alcohol.
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| Cementerio 'La Cuchilla'. Colocan velas alrededor de una tumba. J.M |
La riqueza de uno y la carencia del otro no excluyen elementos comunes. En ambos, los familiares se reúnen para ofrecer comida y bebida a muertos y no muertos. Incluso, preparan el que era el plato favorito del que falta. En ambos, los rezadores visitan las tumbas. Personas que, a cambio de alimento, oran por los muertos. En ambos, existen personas que se hacen pasar por sacerdotes y estafan a la población.
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| Cementerio pobre en el barrio de la Guardia. J.M |










