Opinión / Pensamiento Divergente / Mundo Bohemio y la Libertad de los Mapas
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27 de julio de 2012

Cuando escribo pensando en ti

A veces me ocurre que escribo pensando en ti.
Otras veces, no te hago caso y escribo pensando en mí.
Pero hoy, he vuelto a pensar en ti.
Y pensando en ti, pienso en mí.  

El otro día me ocurrió.

Quedé con una persona experta en marketing para definir las líneas de la web que lanzo en septiembre. Reflexiones Digitales abandona su formato actual, éste que ves ahora, y se amplía en formato web para ti; quiero crear un sitio en el que puedas participar; un lugar digital al que puedas acudir para leer con tranquilidad, sentir el significado de las letras y decidir si te dejas (o no) atrapar por ellas.

En Re(a)D todos los cajones están abiertos para ti/ Bolivia. J.M

La persona experta en marketing me preguntó cuál era mi público objetivo. Me quedé callada, no supe qué responder; pensé en ti. A veces, eres indeterminado, en realidad, bastante invisible en lo que a nombre, apellido, datos personales... se refiere. Le respondí qué era eso de público objetivo y me contestó que es el término que engloba a las personas que me leen. Supe decir: "las personas de mi entorno y algún que otro que accedería por puro azar". Las estadísticas del blog muestran que me leen en muchas partes del mundo, sobre todo, Estados Unidos, pero no sé hasta qué punto son fiables.

He tardado en aceptar que el mundo funciona a base de economía, producción animada y datos financieros. Me cuesta pensar en términos económicos; ingresos en cuentas corrientes y dependencia respecto de números absurdos. No creo en ellos ni en el ambiente en el que se mueven. A mí me gustaría vivir de las letras, los viajes y las margaritas, pero estoy lejos de eso. He tardado en aceptar que no vivo de la literatura ni del periodismo, sino del alemán. Y tal vez, jamás lo haga. Recuerdo una conversación con un pintor, me decía que seguiría intentándolo, pero que habría que cubrirse las espaldas con otras opciones por si no era posible aunar pasión y oficio.

Me molestó que la persona experta en markéting me preguntara por ti como si de la cifra de un euro fueras; un número computable en una estadística absurda, como si no tuvieras gustos, deseos y sueños. Lo único que pude responder era "el ciudadano a pie de calle", con el que a mí me gusta mezclarme, estar a su lado, que me cuente sus historias para después poder transmitirlas. No me interesan ni las personas que se relacionan con el poder, ni las mitificadas; tiendo a alejarme.

Aunque no sepa tu nombre, tu apellido, ni dónde has nacido, ni qué idiomas hablas, ni qué has estudiado o a qué te dedicas, te tengo mucho respeto porque creo en tu inteligencia, en tu capacidad para mirar más allá y no conformarte. Creo en ti, al igual que creo en mí y en mi trabajo. Por eso mismo, lanzo la web, aunque existan miles de razones para no hacerlo: el miedo a fracasar, la crisis, la competencia de otros, el estrés, demasiado trabajo, una mente que vira y vira sin cumplir las planificaciones laborales, falta de financiación....

Una sola razón para hacerlo: ambos (tú y yo).

Desgranando el concepto de público objetivo


Pienso en dónde ejerceras la fuerza que a ti te corresponde; si leerás en la cocina, en la sala, en tu habitación, en un bar cuando esperas la llegada de algún amig@.

Pienso en tu sexo, me refiero a si eres chica o chico. También leí, en el ámbito del markéting, que no es lo mismo escribir para un chico que para una chica. Y yo pensé qué diferencia podría establecerse si se escribe de corazón a corazón; consiguiendo llegar hasta ti.

Te imagino en una edad comprendida entre los 23-33 años, el pelo despeinado, un pijama que no es pijama sino ropa vieja usada en modo nocturno por pena a tirarla a la basura y zapatillas de casa. El vestuario cambia sustancialmente si te encuentras en el bar.

Pienso en qué sentirás, si te provocaré (es una manía), alguna sensación; una mísera sonrisa o tal vez lágrimas que surcan tus mejillas, si te he incitado a pensar, a desarrollar tu imaginación o si te he arrastrado a las oscuridades que muchas veces envuelven mis artículos.

Me gustaría saber por qué acudes aquí. Seguramente, existan mejores blogs que éste, allí se hablará mejor y de más cosas, más actualizados, menos idealistas; primas de riesgo, crisis financieras...

A veces se producen paradojas inexplicables/ Galicia. J.M

Tengo que admitir que en ocasiones me he enfadado contigo. Muchas veces me he sentido abandonada; esperaba un algo de ti, una respuesta, una lucecita que me indicara que sigues existiendo. Te pido perdón; tardé en aceptar que tú también eres libre. La libertad es un concepto complicado, me gustaría que formara parte de mi vida, siempre ha marcado mis pasos en un intento desesperado de atraparla. Es una lucha que desarrollaré a lo largo de toda mi obra. También he tardado en aceptarlo.

Paradójicamente, me costó aceptar que puedes venir cuando quieras, irte cuando te plazca, no me debes nada, puedes participar o no hacerlo, puedes criticarme, evaluarme, hacerme ver, hacerme pensar con tu silencio o tu participación. Eres libre. Más libre que yo. En eso te envidio.

También me gustaría que me dijeras cómo crees que podría mejorarse este lugar, qué esperas leer en Reflexiones Digitales ampliado, cómo lo visualizas, qué temas te gustaría que se trataran, cómo querrías llegar a mí, si es que quieres. 

Te imagino sonriendo. Eso siempre. No sé por qué. La misma sonrisa que las flores dibujan cuando la primavera luce en el cielo; ellas se abren al mundo y despiden ese olor brillante, inusualmente bello y fácilmente reconocible.

Creo que así hueles tú; a ganas de...
a humildad
a alegría
a tristeza también
a los sabores de la vida
a la aventura de vivirla

o por lo menos,
yo te imagino así,
si no
no estarías aquí.

23 de julio de 2012

Mochilas mochileras

Escrito bajo el mandato de hacerlo lo peor posible
Modo de producción: 
Fase 1: primera versión corregida. 
He eliminado los dos primeros párrafos y los he congestionado en una frase. 
Digital; no resultar pesada.  
Fase 2: segunda versión corregida. 
Corrijo incluso el modo de producción del nuevo mandato instaurado en RD. 
Abrevio al máximo las frases. Evito repeticiones. 
Final reconstruido tres veces.
Fase 3: tercera versión corregida. 
Me fumo un cigarro y me olvido de lo que puedas pensar.
 
Amaneceres en el mundo / Túnez. Ana Santamaría

He encontrado mi mochila mochilera definitiva. Su viaje de inauguración es inminente: Bulgaria, Turquía, Grecia y Alemania. En ella irá mi libro de viajes definitivo, hasta que las páginas lleguen a su fin, como ha ocurrido con mi nuevo pasaporte, sin los sellos de viajes pasados, me apena los de Túnez y Bolivia, y mi cuaderno de reflexiones en papel.

Mi mochila mochilera definitiva es pequeña: 40 L. Algunas personas me han preguntado qué voy a meter en ella para sobrevivir a los 16 días de mochileo. Pienso: cinco bragas, un biquini, ambos cuadernos, la cámara, un par de pantalones, tres camisetas y un vestido para salir de fiesta, aparte de enseres para baño y un mini botiquín. Ah y una guía de viajes. Una guía por país, aunque después no le haga caso.

Mi (inminente) compañera de aventuras y yo la vimos. Es idónea, de color negra y roja, como la primera plantilla de photo stencil que he creado. Tiene cremalleras por aquí y por allá (serán necesarios dos candados) y un buen agarre en la espalda (evitar lumbagos innecesarios).

Recuerdo la mochila de la escuela. Aquel cúmulo horroroso de libros a la memorieta, hasta que aparecieron las mochilas con ruedas, y entonces te convertías en una pringada por funcionar a lo antiguo: llevar a cuestas todo el material. Tal y como ocurre ahora con las gafas de pasta.

Las mochilas guays son las que sirven para viajar. Sin comprender por qué se cuantifican en litros: 40 L, 70L... Su uso es variado: 

1. Algunos quieren conocer costas soleadas y se equipan con mochilas mochileras definitivas compradas para tal efecto; tres bragas y dos pares de calcetines, y una guía de viajes que pesa más que el resto de los elementos, y pensando que no tienen que facturar, se relajan y pierden el vuelo. 

2. Otros viajan con una mochila de portátil; cuatro calzoncillos colocados en un lateral y muchas ganas de llegar al lugar de destino. 

3. A veces se viaja con tan poco dinero que no puede destinarse mucha cantidad a la mochila mochilera definitiva, y por eso existen las pasajeras, cuya descomposición avanza a medida que lo hacen los días de viaje. Un día se cae un bolsillo, al día siguiente se estropea la cremallera general. 

Cada persona una mochila invisible /Barcelona. J.M

Las mejores o las peores mochilas son las que no se ven, tampoco se huelen ni se palpan. Aunque algunas personas sí pueden verlas, olerlas y sentirlas, en especial, cuando se abraza a una persona muy querida y se percibe un bulto molesto en su espalda. El simple hecho de percibirla ayuda a disiminuir su peso. Puede verse a lo lejos cuando los portadores caminan encorvados como si llevaran consigo todo el peso del mundo o sentándose lo hacen en la extremidad por miedo a sentir el respaldo en su totalidad.

Son las mochilas invisibles. Pueden (o no) acompañar a las verdaderas mochilas mochileras definitivas. Pocos admiten llevarlas a sus espaldas, aunque todos, en mayor o menor medida, lo hagamos. Su labor es especialmente dificultosa; llenas de piedras, espinas, zarzas que pinchan y a veces, incluso de agua, también invisible, pero putrefacta, esa sí que huele, resultado de haber estado sumergido durante mucho tiempo en otra variante de agua (uno no se ahoga por sumergirse en el agua, sino por permanecer mucho tiempo sumergido en ella).

Las mochilas invisibles son peculiares. Pueden ser buenas y malas. Se adquieren sin uso de razón, cuando apenas sabemos nuestro nombre, pesan tanto y producen mucho dolor, las paletillas se cansan y las rodillas necesitan reposo. Aunque yo pienso que a veces son buenas, en especial, cuando se vuelven visibles y permiten comprobar su peso, se cuantifica entonces cuál es el cansancio de portarla y descubrimos que existen lugares mágicos donde palparlas, describirlas y abrirlas, mirar dentro, analizar cada detalle y sacar cada uno de los elementos con sumo cuidado, aunque el proceso pueda resultar doloroso, pues exige recortar aquí y reconstruir allá.

La (in)dignidad de la asociación de espaldas que gestiona mal el peso de mochilas invisibles /Barcelona. J.M
No solo las personas portan mochilas invisibles. También lo hacen los países. Algunos fabrican a escondidas sacos y sacos de mochilas invisibles, el denominado tráfico de mochilas invisibles, que después actúan como bombas entre los verdaderos fabricantes de las cosas bonitas del país al que pertenecen, porque los que las han llenado de piedras gigantescas, feas y pesadas, no han gestionado bien la asociación de espaldas que merece ser castigada y ésta sí es mala.



Conclusión: Paradójicamente, tengo que perfeccionar lo de hacerlo lo peor posible.

14 de junio de 2012

Oficios

Existen oficios caros y baratos, otros de ricos y para pobres. Aquí van algunos humildes. Son los mejores. Los más honrados, los que conocen de verdad la vida. O esa, es al menos mi impresión / Túnez. Ana Sntamaría


Conozco a una persona que regenta un garaje de coche. Se trata de un empresario que trabaja tanto como su empleado: introduce las manos entre los cacharros internos del auto, cambia el aceite, repara las bujías, lija y pinta los aceros. Pacientemente, soporta la melancolía de los clientes ante presupuestos, según ellos, inalcanzables y ¡las luchas interminables con seguros y peritos! Se ríe mucho con anécdotas graciosas, cuando le cuentan que su hijo cogió el coche sin permiso y lo estrelló… Le gusta trabajar con libertad; tomar sus propias decisiones, invertir en nueva maquinaria y asumir riesgos. 

Conozco a otra persona que desde hace 30 años trabaja entre máquinas. Una vida laboral automatizada y rutinaria, aunque segura; mismo tornillo en el mismo sitio, mismo ejercicio durante las mismas ocho horas diarias. Días después de que le cambiaran de puesto, le pregunté para qué servía introducir esos hilillos metálicos en agujeros pequeñitos (reproduce el movimiento arqueando los brazos, anexa los labios y suena fiss fiss fiss como si gesticulara movimiento). 

No supo contestarme porque bastante tenía con cumplir los índices de productividad. Lo bueno del nuevo puesto, aunque no sepa muy bien para qué funciona,  es que ya no sufre dolores en todo el cuerpo. La imagino sentada en una butaca, una sala relativamente pequeña y de techos bajos.

Conozco a otra persona que trabajó como cajera en un gran supermercado. En uno de esos puestos que conectan con un gran tubo que usurpa con extremada rapidez la cantida x de dinero contenida en un bote de plástico (me fascina ese gran tubo). No se llevaba muy bien con las compañeras, la empresa no le dejaba comer la comida que presentaba algún desperfecto en el envase y presenciaba muchas anécdotas. Por ejemplo: un chico a punto de pegarse con otro porque decía que aquel le estaba mirando las tetas a su novia, y ella intentando concentrarse en seguir cobrando los productos. 
 
Conozco a otra persona que embellece cabellos ajenos. Habla con sus clientes, recuerda cada uno de sus nombres e intercambia sucesos personales. Por ejemplo: en un viaje con sus amigas, le roban el DNI antes de coger el vuelo, después vuelven a robarle en la ciudad de destino, a la vuelta el avión apenas puede aterrizar y, en sus palabras, cuando las azafatas dicen aquello de "rozamos los límites de la peligrosidad", comienza a asustarse. Una de sus amigas, histérica, se agarra a la calva de un pobre hombre, también histérico, sentado enfrente de ella. Y ella, la de los cabellos ajenos, insistiéndole en que dejara al pobre hombre. Le gusta su trabajo,pero se le cansan las piernas porque apenas tiene tiempo para sentarse. 




Conozco a otra persona que sueña con vivir de margaritas, también le gustaría poder reproducir el olor de las flores de la entrada de su casa, para regalártelo a ti. Es un olor especial, dulce y sabroso, me imagino que como tú. Ha nacido para encontrar el mejor helado de limón del mundo. Por eso quiere conocer tantos lugares, probar cada uno de ellos y apuntarlos. 

Los de los oficios humildes creen que existen otros oficios que solo sirven para llevarse el dinero de los demás, engañándolos y decepcionándolos

También están:

Árbitro de mares
Constructores de continentes
Peluquero de gambas
Conductor de hormigas
Tapicero de rascacielos 
Soldador de almas (un oficio muy duro)
Servidor de ilusión a domicilio 
Por último, el encargado de la depuradora de las palabras hirientes. 


¿Y tú? ¿a qué te dedicas? 
Es lo primero que se pregunta ¿no?

7 de junio de 2012

Estancias

Con la colaboración de Laura Seoane* 
Textos y fotos J.M/ L.S

¡Fragmentar tu pensamiento, atraer tu atención y obligarte a participar en él! 
¡Anímate! ¡La vida son cuatro días y hay que divertirse! 

Instrucciones: El objetivo de este juego consiste en marear al lector. Un primer texto expone determinados hechos (bastante insensatos). En él y a partir de él, el lector debe descubrir los dos textos restantes, cada uno de ellos le mostrará un desenlace diferente de los hechos, así como imágenes que aportan datos a la narración. Las autoras de este ejercicio le regalamos el final.

¡Juguemos! 

9 de mayo de 2012

Inmersión

Te sumerges...
Hacia abajo,
     las oscuridades sobre las que escribes...

En el último mes viajaste, comenzaste otros artículos para distraer a la mente, te dedicaste a colaboraciones y recitales. Pretendías postergar. La vuelta es inevitable; perteneces a la franja de oscuridad que tu obra describe.

Diez minutos antes de sentarte frente a la pantalla, no te sientes inspirada. Mágicamente, el teclear resuena en ti, últimamente, es lo único que resuena, aunque también se desvanece, llegado cierto momento de la escritura, sin saber cómo, deshaces su escucha.

Te sumerges...
Re-ocurre.
Te levantas a la mañana: escritura automática, lectura, documentación y fase revisión. Suspiras: en un par de semanas no sentiré el abismo consustancial de no saber hacia dónde continuar. Empiezas a corregir, dejas de corregir, y te extiendes... más allá, pero anclada aquí. La escena demanda, el personaje habla por sí solo y el ritmo adquiere cierta destreza. 

Una hora después, la nicotina llama. A ella acudes. Dos minutos después, vuelta a la pantalla.

Transcurrido x tiempo, ya no percibes, ni siquiera la nicotina, te sumerges en el mundo que has creado, varía sin que tú puedas controlarlo, te gusta y te disguta, es incontrolable, te gusta y te disgusta, te arrimas al personaje, siempre sin que te vea, como si testificaras lo que sucede, observando cada uno de sus movimientos; qué hace, cómo se comporta, de qué habla, qué piensa y qué siente.

Repentinamente, alguien te llama.
Alzas la vista; han transcurrido dos horas y media.
Ni siquiera veías la pantalla del portátil, escribías a través de ella, como si en ella te integrases.
Te fuiste... allá,
      más allá del fin del mundo,
       allá está escrita tu novela,
       allá te espera,
       a la espera de que descifres y comprendas. 

Miras la pared de tu estudio ¡Bendita costumbre de empapelarla! Un mapa malamente dibujado, una fotografía antigua, la escena argumental y una veintena de post-is: "una persona no habla con plena sinceridad consigo misma", "no es un libro de historia, es una ficción" (en mayúsculas), "temas centrales de la novela"...

Una mañana de trabajo y vuelves. En realidad  vuelves a ella, a sentirla, siempre ronda a tu alrededor, a veces la evitas, sales por ahí, conoces a no sé quién... Es gozosa y cruel. No es amable, aunque en cierta manera envuelve. A veces es pesadamente insoportable, pero la añoras si no la sientes.

Las líneas...
La autocensura emerge...
La valentía desiste a momentos...
Nadie guía...
Ella es quien guía ¡compréndelo! 
Pocos la escuchan...
Pocos le hablan...
Mejor callar,
en vez de hablar y después, deshacer
Unos la huelen
y otros no la ven.




Nicotina prohibida más allá/ Jaca. J.M 


Expresar emociones, no está de moda
Ser transparente, no está de moda

¿Acaso te refieres a ella? 



7 de mayo de 2012

Ich will/muss zu dir

Ich muss hinaus, ich muss zu dir, 
Ich muss es selbst dir sagen: 
Du bist mein Frühling, du nur mir 
In diesen lichten Tagen. 

Ich will hinaus, ich will zu dir, 
Ich will es selbst dir sagen: 
Du bist mein Frühling, du nur mir 
In diesen lichten Tagen. 

August Heinrich Hoffmann 
von Fallersleben
(1798-1874)

Liebe und Freiheit in Deustchland /Die Mauer in Berlin. J.M

25 de abril de 2012

Aeropuertos

Caminas a través de la cinta corredera del aeropuerto... Tu puerta de embarque debe ubicarse en el infinito... Observas el meollo de personas que dejas a un lado y al otro. Absurdamente te molestas en caminar ¡la cinta corredera te impulsa! pero continúas ejerciendo presión, aunque no tengas prisa. 

Adelantas a una familia; tres niños y una pareja, pelos rubios fosforitos y miradas azules que encarnan ternura. A mano derecha, en el exterior de la cinta corredera, desde tu posición avanzada, observas dos trabajadores de la terminal. Charlan. Visten un chaleco fosforito. Ella habla con amabilidad y le mira con sensualidad, está algo nerviosa, él responde con timidez y ella concluye con un "hasta luego, guapo". Cierto es: piel gruesa-oscura, pelo rapado y complexión fuerte.

Caminas a través de la cinta corredera. Decides retardar tus pasos. A cada lado, desconocidos x ocupan asientos amontonados frente a las puertas de embarque correspondientes. Piensas en sus nombres, sus vidas, sus recorridos, su caminar por cintas correderas, sus oficios, sus amores y pasiones.

Momentos antes,
      tomas un café y olvidas una rosa regalada por Sant Jordi en una cafetería impersonal.
Momentos antes,
      ves desfilar uniformes de guardias civiles,
      excesivamente jóvenes, piensas, siempre se es excesivamente joven para opositar a guardia civil.

Vuelves mental y físicamente a la cinta corredera. Caminas aún por ella, tu puerta de embarque debe situarse en el fin del mundo, a él te gustaría llegar, pues nada es imposible en esta vida, aunque de momento continúes aquí. Las pantallas, posicionadas en el extremo superior de las puertas de embarque, delatan los destinos donde los aviones empujan a sus pasajeros.

           Menorca, cielos azules y playas interesantes
           Sevilla, guitarra española y acento desmesurado
           Hamburg, die schönste Stadt in Deutschland,
              ich liebe ihn, ich liebte ihn, jetzt weisse ich nicht wer ich liebe {Traducción omitida}
           Roma, Daniela Attanasio y sus poemas, mirando más allá de la ventana de su salón...

Tal vez, debieras desvincularte de la cinta corredera, acercarte aleatoriamente a una puerta de embarque y sobornar al azafato. Quizás te dejara pasar. Se desconocería tu existencia, te irías lejos, allá donde el avión te impulsase, simplemente ir, sin dar explicaciones, ni tampoco recibir...
Ir.

Avanzarías a través de otra cinta corredera, hasta que decidieras parar, no por otro destino aleatoriamente determinado, sino mirando, alguien embriagó tus deseos.
Te detendrías, saldrías de la cinta y avanzarías hasta él.
     Sería vulgar preguntarle si tendría la amabilidad de acompañarte al baño de al lado.
     Sería vulgar quedarte con las ganas de hacerlo.

Ah...
   después, inexistencia de control de equipaje.
   Nadie pesa, nadie vigila.

Música relajante, asiento asignado, nubes por descubrir y vuelta al olor de la tierra gris.
Gris eres tú, tu mirada, tu olor, tu piel y tus caricias.
Gris soy yo, la forma en la que te miro, despierto tu olor, acaricio tu piel y te hago sentir. 

El avión se balancea, pero no te asustas, temes más la fuerza del (a)mar que los estragos del viento, tienes sueño, un sueño te (de)tiene a ti.

Momentos antes, el avión propulsa su fuerza y sale disparadísimo...
como determinados acontecimientos en la vida
como tú que huyes de mí
como yo que escapo de ti

El teclear amanece,
más allá de la cinta corredera,
más allá del fin del mundo,
perdiste la rosa...
       pero ganaste en libros.

El poeta E.J Malinowski en la rambla de Barcelona/Sant Jordi. J.M

18 de abril de 2012

Personas como objetos

0 
euros cobrarás 
0,1 gastarás 
10 dosis de energía invertirás
A la denominada generación perdida1 pertenecerás 

1
novi@ tendrás (120% no te convencerá) 
1 coche comprarás (100% te convencerá)
1 hipoteca suscribirás (120% no te convencerá) 
-supuesto último en caso de que cobres 0,1 euros-

2 
chic@s desearás 
por cada uno de ell@s (malo/bueno-malo) a tu novi@ dejarle querrás 
pero no te atreverás 

3 
veces por ell@s (emocionalmente) te asfixiarás 
sin espacio personal quedarás 
de ellos cuidarás 
a ti te descuidarás 

4 
(2 xcada 1)
respuestas (emocionalmente) sensatas reprimirás 
porque a la soledad amarrarte miedo tendrás

5 
ilusiones ópticas (de amor, cariño y afecto) visualizarás

6 
visitas nocturnas a pisos desconocidos realizarás 
(3 x cada 1 de los 2 desead@s // novi@ aparte) 

7 
pecados capitales cometer querrás 
con sonrisa maliciosa los cometerás 
(envidia-gula-pereza-lujuria-soberbia-avaricia-ira) 

8 
orgasmos en la barra de un bar para llevar a casa pedir podrás 
al de al lado te acercarás 
susurros sexualmente etílicos al oído le dirás 

9 
personas a la mañana siguiente desecharás 
entre sábanas nocturnas les abandonarás 
con sabor a whisky huirás 
y un cigarrillo para aliviarte encenderás 

10 
veces te silenciarás 
porque miedo a hablar tendrás 
(1 por cada uno de los nueve objetos y uno por tu novi@) 



6xxxxxxxx
número de tu móvil darás 
(forma contacto personal) 

IBAN BAN xxxxxxxxxx
tu estatus social-económico les mostrarás 

7xxxxxxxx-Z
Chip numérico les enseñarás

... hacía 20 años que las personas crisis existenciales tan profundas no experimentaban... 
... hacía 15 años que en Euskadi el conflicto vasco sexual no se superaba... 
... hacía 40 años que no existía tal sequía emocional... 
... hacía 35 años que los pantanos afectivos no estaban tan vacíos... 
... hacía 50 años que no se usaba una y otra vez a la misma persona... 
... hacía un año que el consumo sexual no alcanzaba índices tan vertiginosos... 


- Shame-

Tome la dirección indicada para acceder a cariño/ Galicia. J.M

29 de marzo de 2012

¿Y tú qué te cuentas?


Una vista bonita para acudir a un recital/ Gasteiz. J.M

Este es el nombre del recital en el que participé ayer en la biblioteca pública del centro cívico de Judimendi (Vitoria/Gasteiz). Adictos a la escritura creativa leímos en alto textos que habíamos escrito con anterioridad. 

El asqueamiento de la negatividad social debido a la crisis económica, una mujer musulmana que llega a España y conoce el término derechos humanos, el nombre 'yo' en la vida de un hombre despreciado por sus padres, el robo de bebés en la época de la dictadura, una caperucita roja drogadicta... fueron algunos de los textos que mis compañeros eligieron para leer en alto. 

Yo opté por una carta de amor que escribí a George Orwell, publicada en RD hace ya algún tiempo y destino también para una posible colaboración en una revista en la que editores desconocidos decidirán si se publica. Al acabar el acto, una de mis compañeras me preguntó por qué me gustaba tanto Orwell. Respondí que no es uno de los mejores novelistas en literatura, pero admiraba en él no abandonar sus convicciones y principios, en especial, la humildad que se aprecia entre sus líneas y su respeto por un lector inteligente, de segundo grado. 

"Vivimos en una época en la que todo debe resplandecer, aunque por dentro esté podrido", pienso instantes después de que la autocensura intente hacer de las suyas. "Todo reluce y por dentro está podrido", reproduzco mentalmente, más aún en primavera; las personas no saben si vestir una chaquetilla o aliarse con el abrigo, muy en línea con un desquecie social general y una negatividad imperante que se esconde bajo sonrisas amargas (humilde opinión). 

Recluida bajo las órdenes de ser sincera, admito que estaba muy nerviosa en el acto. Me temblaban las manos, aunque la voz parecía serena y el ritmo acorde con las líneas. Me pregunté por qué me ocurría. Si no me cuesta hablar en público, ni charlas con unos o con otros, contar historias, soltar mi rollo a personas que quieren saber a qué rollo me dedico... 

Intimidad. He ahí. Mostrarte. Publicar en persona tu propia desnudez textual. Escribir implica un acto solitario e íntimo, solo así la voz interna encarna lucidez lineal y la tinta del bolígrafo consigue fluir sola, hasta convertirte en una herramienta entre esa voz interna y las palabras que se impregnan en un texto que reescribes cuarenta veces. 

Después te plantas frente a un público que no conoces, y les hablas de un sentimiento de menosprecio, incomprensión y soledad a lo largo de gran parte de tu vida. Tu voz no se quiebra cuando admites sentirte una persona cobarde, pero como escritora te sientes en la obligación moral de ser valiente. No tartamudeas cuando explicas en qué consiste la soledad más absoluta del alma. Continúas recitando sobre impulsos demoníacos que te obligan a permanecer en un sitio que no te gusta por deber moral de contar la verdad, la tuya por supuesto, aunque luzca ante los ojos de todos, pero nadie la dice y no puedes guardarla porque cuando estás en Madrid, Alemania o Bolivia te carcome y sabes que huyes, así que vuelves y escribes sobre tabús de tu tierra, de tu identidad y de tu encadenamiento a una sociedad que no te gusta en absoluto, porque coincide que no te gustan los tabús, después haces referencia a las presiones de la locura, a la irrealidad de una mente que se niega a volver al lugar donde habitan las personas y cuando lo hace es un desastre... 

La voz se serena, el mundo que recitas te absorbe, por unos minutos vuelves junto a George Orwell, pero las manos te tiemblan frente a esas personas. 

¿Y cuál es la imagen que quiero dar en Internet si admito 
ante mis lectores temblar cuando leo en alto un texto que he escrito? 
La de inseguridad, miedos y falta de valentía. 

"Hay que decir la verdad aunque el mundo estalle en mil pedazos" (Fichte). 
Fue la frase que elegí para describir qué opino sobre literatura, 
sobre mi vida y sobre Reflexiones Digitales.

24 de febrero de 2012

Carta de amor a Orwell

A George Orwell 

Sentado en lo que parece es una sala de estar, sujetas, con una mano, una taza de café y, con la otra, un cigarrillo. Tu mirada está algo perdida, tu pelo corto luce hacia arriba y tu bigote es algo vulgar, muy fino, al estilo de un generalísimo que tanta desgracia trajo a España. No podrías negarlo; conociste en persona sus estragos. 

Introducirme en la fotografía que observo y sentarme en la silla que se posiciona al otro lado de la mesa en la que apoyas tu brazo izquierdo. Mirarte a los ojos. Deleitarme en sus profundidades. Volverme sepia.

Me fijaría en cada uno de los detalles de tu cuerpo; tu boca estrecha, tus labios extrafinos, tu nariz un tanto puntiaguda, la forma ladeada en la que descansan tus hombros y tus piernas cruzadas. Apreciando más allá. Hacia dentro, desde dentro... 

Te hablaría... 

Escucharía tus palabras, serenas y pausadas  
Escucharía tus silencios, calmados y confiados 

Encendiéndome un cigarrillo, te preguntaría si superaste, en algún momento de tu vida, el sentirte al margen, aislado y menospreciado. Si ese sentir es la razón fundamental y el motivo común de quienes aspiramos a pasearnos por el mundo como escritores. 

Te preguntaría también si renunciaste, en algún momento de tu vida, a la condición de panfletista, a los principios y convicciones, principales sustentadores de la escritura, en favor de un ganarse la vida económicamente masificado. 

Observarías mis ojos grandes y redondos. Tal vez, te perdieras en su intensidad, y, seguramente, verbalizarías, mirándome fijamente, aquello de "si quisieras vivir de la escritura, más te valdría casarte con el hijo de un editor". Reiríamos, comprendiendo sin necesidad de decir en viva voz, la ironía de dicha afirmación; jamás nos asustó la pobreza. 

Te preguntaría si han variado, a lo largo de tu vida, los motivos por los que escribes. Qué hacer cuando consideras eres una persona cobarde, pero como escritor te sientes en la obligación de ser valiente. 

Acabado ya el cigarrillo, memorizando cada uno de tus gestos, volvería a sonreír, lúcida por tenerte enfrente de mí y callada por las ansias de escuchar una voz que hilvanaría experiencia y aprendizaje. 

Me sentiría tan... yo... esa sensación cunado te percibes en el interior de tu pecho, como si del estallido de una burbuja de luz se tratara. 

Te preguntaría cómo afrontaste los momentos de soledad absoluta; el estado de sentir más horroroso que cualquier alma pueda experimentar, a veces, insoportable, otras veces, majestuosa. Cuál fue el grado de desnudez textual que alcanzaste en cada una de tus obras y qué ocurrió en ti después de 1984. 
  
Quizás aquel impulso demoníaco de alzar la voz pudo contigo... 
      Quizás cediste a las presiones de la locura... 
             Quizás te abandonaste sin ser consciente de que dejaste de pertenecer a la realidad...

Te imagino escribiendo Días de Birmania, Homenaje a Cataluña, Rebelión en la granja, La hija del Reverendo, 1984... mirando más allá del paisaje que muestra tu ventana, desdibujando en tu mente el color  real de la pared en la que se apoya tu escritorio, corroídas tus manos largas y delicadas por una necesidad imperativa de aplacar el autoritarismo y la injusticia

Te preguntaría si un beso en la mejilla sería excesivo... 
   Un acompañar cariñoso en la ficción políticamente reivindicativa que yo te asigno... 
       por egoísmo agudo 
        entusiasmo estético 
        impulso histórico 
        propósito político 

        por ti 
        por mí 
        por un cigarrillo a medias 
      , y una sala de estar a medias

Te regalaría el sol, Orwell / Garagartza. J.M

16 de febrero de 2012

Bolígrafo mágico

 Para Adriana y Lauri


Color naranja chillón
  un amigo extrae un bolígrafo de su bolsillo
   lo trae desde Galicia
     amigas del alma 
       entregan en él su cariño

Suspiro en mi memoria...

El murmullo dorado de la niebla
   se posa en las cristaleras de la ventana de madera
     qué extraña, pienso
       esconde objetos
         y desvela emociones

El sol batalla en silencio
   la realidad luce ante ojos oscuros 
      y la niebla se atonta,
             la más ardua resistencia, fallará

Suspiro de enemistad...

Testigo de encrucijadas
      la niebla lucha por anclarse en los senderos 
        y el sol sonríe por calentar caminos

Y la iluminación de la habitación...
   muestra la perfección 
     estado de ser/estar inalcanzable
      tan exquisita
      tan inaccesible
      brillante
      oscura
      dulce
      pasional y monstruosa
      mengua y crece a cada nuevo instante

El rocío desaparece
La niebla se disipa
Los contornos de los pinos
Los contornos de volcanes montañosos
Los contornos de un sol extinguido
    en los tiempos comunes de Euskadi...

     Besos gélidos...
         Inspiración infinita
            Bolígrafos mágicos 
 
Amarillo movidizo / lugares bonitos de la tierra. J.M

2 de febrero de 2012

El verbo creer

Mi propio centro existencial y vital. 
Un cambio de actitud. Un cambio de circunstancias
Me creo en mí, yo, responsable de mis decisiones, 
coherente con mis deseos y luchadora de mis limitaciones. 

Creo en mi intimidad más absoluta, en la inviolabilidad de mi corazón
en una infinita esencia que me lleve a desarrollar mis potencialidades y aceptar mis defectos. 

Creo en el verbo luchar, en el éxito, que reside en el verbo intentar, cuyo ejercicio ha de ser diario. 
Creo en el resultado, aun cuando no me guste y luche con fuerza por eliminarlo 
de mis creencias más arraigadas.

Creo en el amor, y he de ser una ingenua, pues pocos lo hacen. 
Y yo... pensando en sentirlo, vibrar, sin dejar de ser yo, sin disimulos ni máscaras, 
sino extenderme allá, donde mi intuición me embarque
en sentido contrario a los estados (des)amorosos;
 los integrantes se destartalan mutuamente, 
ahogándose en penas absurdamente prolongadas. 

Creo en el calor emocional, cuando la piel arde y los ojos transmiten fuego, 
y viendo nevar, recuerdo temperaturas bajas en almas heridas,
y me contenta saber que acabaré en el infierno. 
Aunque no crea en Dios, ni en Buda, ni en Alá.

Creo en aquel que arriesga
cuyo rumbo de vida sus acciones y la (des)fortuna determinarán...

Creo en confiar, 
en amistades que te llenan el alma y te hacen sonreír a cada instante...

Y creer, a día de hoy, es una tarea casi imposible. 
Exige vivir contramarea, regirse por la incertidumbre, 
desechar la seguridad y ser timoneada por la pasión. 

Y la pasión... tan bella... qué ha ocurrido con ella... si apenas se percibe... si no produce dinero... 
y cuántos se vuelven efímeros sin cuentas corrientes rebosantes de ceros, 
cuyo valor es absolutamente ficticio, como a veces resulta la vida. 

Y la verdad... ¿cuál es la verdad de vivir? 
si no es aquella que nos permita autoafirmarnos en nuestros sueños
por lo que en realidad queremos luchar, no nuestro entorno, ni la sociedad, 
ni la cultura, ni la familia, ni el idioma, 
sino nosotros, 
él, 
ella, 
ello...


Y yo...
Creo en mí...
Creo en ti...
Confío...

Las flores renacen de la tierra y complementan al aloe vera /Garagartza. J.M

26 de enero de 2012

El sentir de los besos

Y cómo escribir sobre los besos...
    si los besos hay que sentirlos
        olerlos, acariciarlos, escucharlos...

 
Preguntará una prostituta de besos 
la reina de todas las reinas de los besos 
la mendiga de los besos 
o  la aduanera de los besos 


¿Cuál es el beso más largo de la historia de mis besos?


Tal vez, aquel primero que olía a torpeza y nervios.
Una montaña rusa interna, el corazón se hinchaba y deshinchaba sin delicadeza.
Mirarle a los ojos y arrebatarle durante un único segundo el sentido de su existencia.

Quizás, el sello pasional que produjo una melodía jamás escuchada,
tan preciosa, armoniosa y dulce...
los tímpanos a punto de derretirse de alegría,
parecía imposible que los contornos de los labios pudieran soportar tanta chispa...
cegando al mundo para provocar su inminente desaparición.
¡Los labios bailaban al ras de esa canción!
¡Los corazones la escuchaban maravillados!
y ¡los ojos, aun cerrados, se tornaban brillantes!
Las palabras tan innecesarias...
porque a veces molestan y solo hubiesen entorpecido este trueque emocional.

También están los besos cortos en lo sentimental, aunque se prolonguen en el tiempo
pues habría que añadirles sostenidos o bemoles, incluso un doble sostenido,
porque desafinan sutilmente, aun cuando se ejercitan en una escala de sol amorosa,
a veces el noble astro escapa de las almas de alguno de los partícipes
y el otro necesita tiempo para ser consciente...

Puede que el beso más largo de la historia sea el que hayamos guardado en una cajita de cristal,
deseosos de abrirla para regalársela a quien queremos; cómo olerá su piel.. a qué sabrá...
¿se interpondrá su nariz? ¿escuchará su caja torácica esa melodía única?

Besos dulzones,
resacosos o con sabor a whisky,
incluso picantes,
preceden despedidas dolorosas
o resignifican encuentros fugaces/fatales



Desde mi ventana, el sol se posa para iluminarlos / Garagartza. J.M



Y cómo leer sobre los besos... 
    si los besos hay que darlos desde la infinidad del alma, 
        regalarlos desde la timidez de los corazones
          o robarlos, cuando los temores callan... 

Besos, muxus, kisses
Esos sueños... 
         Ese sentir... 
                 El (des) Amor

12 de enero de 2012

Todo cuanto tiene nombre, existe

Una mesa. Una silla. Una lámpara ilumina. 
Un bolígrafo ayuda a plasmar ideas. 
Una estantería sujeta una galería de libros que, con tiempo y algo de dinero, se adquiere. 

La vela alumbra y su llama puede ser interpretada como el fruto de elementos que confluyen: 
cera , tela y fuego, o bien, en un sentido místico, lengua luminosa que incita a escribir sobre sustantivos y existencia, asociaciones mentales y realidades desvirtuadas. 

Un nombre y una asimilación. Un decir y un pensamiento. 
Citar pensamiento obliga a imaginar un paquete de ideas, 
experiencias y deducciones que se agolpan en un núcleo palpablemente indeterminado. 

Paquete, obligaciones, núcleo...
Ideas, sueños, emociones...
Amar, desear, aspirar...
Odiar, temer, aborrecer... 

Libro. Objeto que aglutina las vidas de determinadas personas
Leen o escriben, ambas cosas, sienten o hacen sentir.

Ordenador. Sustantivo que evoca orden; 
connotación alejada del caos universal y cibernético de Internet. 
Cibernético; el mundo, nosotros, nuestras vidas y caminos. 
Camino; sendero con infinidad de direcciones, película atroz sobre la beatificación 
de una pobre niña o verbo que indica movimiento corporal o espiritual. 

He aquí nuestros nombres y nuestras existencias
Relativos. Restar importancia. 
Importancia. Nuevamente, relativa.

Y las ramas se mezclan con el dorado del campanario a raíz de un atardecer precioso /Gasteiz. J.M







3 de enero de 2012

Euskadi la preciosa

Paseas por un bosque pintado; el nombre de lugar te colma ya de inspiración. Observas las procesarias, los pinos enfermos por esa atracción que sienten estos animalillos traviesos. Percibes la frialdad del viento y el sudor en tu cuerpo, allá los eucaliptos, huelen también, como los caramelos Ristola, tan invasivos, a pesar de que desarañen sus cortezas como si se desprendieran de capas que se desligan a medida que el tiempo camina entre sus arbustos.

Los árboles a través de tu paso /Bosque pintado. J.M
Mientras caminas, sientes la tierra húmeda bajo tus zapatillas Salomón y las gotas de lluvia cuyos restos permanecen en el ambiente. Respiras, fuertemente, continúas caminando, sin prestar atención, pero atenta a todo. Te sientes feliz. Es el  momento simultáneo de conexión/desconexión, aquel en el que nadie conoce tu ubicación, ni tus compañías, ni lo que piensas o sientes, si cumples o no. Te olvidas de números de teléfonos, llamadas por realizar y obligaciones diarias. Cámara en mano te esfuerzas por retratar en imágenes reales lo que tu mente interpreta. Sabes que no lo conseguirás; aprendiste que el éxito reside en el verbo intentar, lo demás son puros resultados. 

Llegas al punto de encuentro. Nadie a tu alrededor. ¡Qué pesada! Fotografías. La pintura en sus diversas tonalidades y formas sobre la corteza de los árboles, diferentes dimensiones en función de la posición del visitante, marcada por guías enumeradas: número uno, dos, tres... no es obligatorio seguirlo, pero haces caso. 

Gran visualización de Ibarrola (opinión autora) /Bosque pintado. J.M
Es tal el encanto del lugar, la magia que desprende, esas figuras que Ibarrola plasma, que te quedas abobada por la fusión naturaleza-civilización, por esa fuerza, sin comprenderla del todo, recuerdas que cuando se dejan de lado los interrogativos proviene el disfrute...

Irás a las playas de Laga y Laida. Sitios preciosos que soportan tormentas pasajeras, cuyas arenas remueve el viento y las olas se sumergen en tu cabeza, altas; un metro, dos metros, tres metros... 

Una nueva integración humana- natural, a los ojos de las costas vascas; mar, montaña, arte y libertad. 
Euskadi la preciosa. Ojalá te viera cada día ¡!

El círculo que puede contemplarse en función de la posición /Bosque pintado. J.M


21 de diciembre de 2011

Frente al mar...

Vuelves a ti. Frente al mar. Vuelves en ti. Te alejas durante algunos días, sintiéndote desestabilizada por no encontrarte dentro. Volverás a salir y, nuevamente, te descoordinarás emocionalmente. Y otra vez, soledad, tan callada y profunda que te desgarra y te alivia, es tuya, exclusivamente tuya, y así ha de serlo, pues te inclinas entre el silencio personal y social para escribir, pensar, y las ansias de relacionarte con ellos, los habitantes de este mundo, sin encontrar un equilibrio, un absurdo equilibrio para socializarte de forma constante y normal. 

Frente al mar. Brazos extendidos hacia atrás, el cabello suelto girando por el azar del viento y las gafas mojándose. Eres un obstáculo entre el rugir acuático y el mundo, aquí, delante del Kursaal, cedida a los antojos de la naturaleza. Piensas en arrojarte, qué sentirías, cómo te trataría, pero ¡qué sería de la novela!

Frente al mar, observando el agua turbia que vira por los antojos de una luna que perjudica gravemente el carácter de sus ciudadanos, vuelves y la tristeza desaparece como el miedo a luchar, hasta saciarte, luchar en la eternidad, cada día, cuando comienzas a escribir, hasta fundirte, sin necesidad de luchar por ti, por tu vida, por tus sueños, por escribir...  

Frente al mar, dejas de ser un obstáculo. Te ocurrió cuando aceptaste que la obra de un autor es su máxima autoridad, sin importar la libertad, el amor, la amistad y la vida misma...  priorizando en lo que a día de hoy no vale nada; la pasión, la obra, publicar, dar voz, llegar al lector... 

Frente al mar, te enzarzas en un mundo ficticio creado por disciplina, raíces realistas e intuición, reclamándote que fueras partícipe y tú que no, no quiero, si entro no salgo, no podré ser normal, ni hacer cosas normales, ni trabajar en un horario normal, ni salir normal, pero cedes y entras porque comprendes que no existe otra opción, y ni siquiera un mísero papel testifical. Te condenas a convertirte en la sombra de una protagonista que tiene más libertad de movimiento, pensamiento y sentimiento que tú, que te posas frente a una pantalla que se difumina en la irrealidad y desaparece en tu mente, al igual que el clima que muda a través de tu ventana, sin darte cuenta, y los minutos transcurren en el reloj apoyado más allá de la mesilla; ignorados desde una lejanía que no sabrías cuantificar.

Frente al mar de Donostia, piensas en el amor. Mandas callar esa voz, sin poder evitarlo,  porque traspasas la línea y accedes a tu mundo interior, donde tiene tanta importancia... {Pasaje omitido} Después, dejarte llevar, en el mar, sin verlo como un cúmulo de escombros sociales, cuando caminas por la calle y observas depósito físicos andantes que te brindan silencio y soledad, odiándolo, pero sin evitar tomarlos a modo de limosna; única recompensa de un grito de dolor que lanzas y no obtiene más respuesta. 

Y esas olas que giran... y golpean tus temores, como ese ente que es la vida, que discurre en función de sucesos (anti)naturales...

18 de noviembre de 2011

'La chica que NO toma café' y Daniela Attanasio

Mara vive en la Ciudad de Ensueño; un lugar amurallado donde los habitantes esperan que el mundo exterior reconozca la Declaración de Independencia que aprobaron en consulta popular hace ya tiempo. Ante la profunda crisis económica que asola el planeta, los  "ensoñados" cierran las puertas de su muralla e impiden la entrada de inmigrantes; desesperados por trabajar en la Fábrica de las Ovejas, un centro tecnológico donde se clonan animales y se mima laboralmente a los trabajadores, ofreciéndoles también buena alimentación y algunos placeres vitales. 

Mara, adolescente creativa y descendiente de inmigrantes que sí lograron acceder a Ensueño, se enamorará de un chico y comprobará cómo su actividad artística se ve truncada, dudando de lo que jamás se cuestionó cuando descubre un secreto muy bien custodiado por una sociedad que hasta ese momento, parecía idílica. 

Decepeción, desencanto, búsqueda y lucha por los propios sueños tapizan un camino que la autora siembra de poesía y humor a partes iguales.

Esta sería la hipótetica contraportada de mi novela, cuyo hipotético título es 'La chica que NO toma café'. He de agradecer las correcciones de mi profesora de escritura creativa, cuyo nombre he preferido no citar porque no tengo claro si le gusta los mundos de Internet. 

¿Qué os parece? ¿Compraríais el libro si leyeráis tal contraportada? ¿Qué os evoca?
 ¡Anímense y comenten! 

Quería hablaros también de una reflexión que he realizado sobre la segunda jornada del XXIV Encuentro de Escritoras que tuvo lugar ayer en Donostia, a la que acudí muy ilusionada y  no me decepcionó. 

Tuve la suerte de escuchar, en palabras de la poeta italiana Daniela Attanasio, cómo podría presentarse la (in)definida poesía al público, cómo es el oficio de un poeta y después, una magnífica lectura de sus últimos trabajos que me produjeron un escalofrío por la espalda. A través de la elección de fragmentos literarios de otros autores, Attanasio afirmó que "los físicos dicen que solo conocemos el cuatro por ciento del universo, denominado técnicamente como materia normal y el resto, el 96% es desconocido" para después precisar que "el artista trabaja con ese 96% que es oscuridad" como si intentase "arañarla". A lo largo de su exposición citó a una poeta norteamericana, Sylvia Plath, que se suicidó a la edad de 30 años, suceso que motivó a su marido a publicar unos diarios escritos por ella y que mostraban perfectablemente  "los estados de ansia que le provocaba la escritura",  aduciendo que "el poeta ve la realidad en una doble dimensión, rasgando esa oscuridad, la interioriza y después la expulsa".

Hace poco que he comenzado a escribir mi novela, pero cuando alguien me pregunta por curiosidad cómo se hace, yo le respondo que es como si se montara en el Dragon Can (¿se escribe así?). Jamás he acudido a esta atracción, ni falta que me hace, yo ya tengo a 'La chica que no toma café'. Attanasio explicó que "la escritura es como una montaña rusa", también "su frecuencia". Afirmación con la que también estoy de acuerdo, puesto que no solo sirve la disciplina y el esfuerzo, sino que el estado de ánimo influye de tal manera que muchas veces no se puede controlar lo que se produce, en el sentido del arte, y no el concepto de producción masiva que vivimos en nuestros tiempos.

También me gustó aquello de "depende de la persona y su capacidad para conectar el exterior con el interior", lo que se relaciona íntimamente con el estado de ánimo al que me refiero. La miré con mucha curiosidad cuando afirmó que "la poesía desestabiliza tanto al poeta como al lector porque hay que hacer un trabajo de desposeer al yo de capas sociales, culturales, de la vida cotidiana, que lo separa de los materiales de construcción que el tiempo se ha encargado de cubrir". 

Una conferencia abrumadoramente cierta. Yo estoy de buena racha, sin saber por qué, hace dos semanas que escribo sin descanso y desde que comencé la novela hace ya cuatro meses, es la primera vez que la veo avanzar. Así que aprovechemos. Escribamos y quítemonos capas sociales, desarticulemos emociones, impregnémolas en papel y mostrémoles al mundo cómo funcionan en verdad las cosas, las costumbres, si es libertad o no, si tan solo es seguridad, si nos hemos acomodado o tenemos miedo.  Pero escribamos en la esencia de los objetos, los estados y los seres, en esa oscuridad que muchos, aunque no seamos poetas, sino simples personas, intentamos rasgar.

¡Incluso un jardín despeinado puede resultar bello!/Garagartza. J.M

"Triste es la vida que solo ve, oye y siente los objetos simples"
Leopardi. "Infinito"

10 de noviembre de 2011

El ¿romanticismo? de Sergio Dalma



La herramienta 'exploración automática' del móvil es inspiradora. En uno de mis acostumbrados viajes en autobús, sonó en la radio la nueva canción de Sergio Dalma; "El Jardín Prohibido". Única intención de desvincularme de otros asuntos, escuchándola, se me ocurrió escribir un post sobre el amor.Me extrañó la letra de este romanticón musical, sobre todo, el inicio, bastante aterrador; "tu mejor amiga ha estado entre mis brazos" o "comí del fruto prohibido". Vaya,vaya, con el Sergio Dalma, pensé, sin tener nada en contra suyo, mucho ha espabilado desde que bailara en compañía femenina. Un inicio escalofriante que continúa con aquello de "me miró pidiendo mis caricias".  Y acto seguido imaginé a cualquier persona en cualquier sábado nocturno, mascada mentalmente por los que se insinúan desde todas las direcciones del bar. Y es que si cedes a cada persona que solicita tus caricias, sin contar que tienes pareja y que le debes respeto... 

Me inquietó aquello de "mi cuerpo fue gozo y mi mente lloraba tu ausencia". Sin comprenderlo muy bien, puesto que la comunicación no verbal exterioriza lo que nuestras voces no dicen. Sin comprender tampoco, cómo tiene el descaro de enrrollarse con su mejor amiga, sin mención al comportamiento de ella, excesiva lujuria, pienso yo, pues hay mucho mercado un sábado a la noche. Salga usted Sergio Dalma, acérquese a una barra y solicite cuatro orgasmos para llevarse a su casa, la camarera no se los servirá, pero a su alrededor... Llegado el momento de "lo siento mucho", añade "la vida es así, no la he inventado yo" y  continúa "si el placer me ha mirado a mis ojos, me he comportado como un ser humano...". 

Cuál sería la supuesta respuesta de la (ex) novia. Me entristeció recordar el desquicie generalizado al que asisto cada vez que salgo con mis amigas, filtreos insensatos por quienes hacen esperar a sus novi@as fuera del bar, promovido quizá por los quince cubatas que llevan encima, sin mencionar otro tipo de sustancias y el descaro generalizado y vulgar de quien se acerca y te susurra al oído "¿follamos?", y tú con cara de horror, sin saber qué responder, cuando únicamente eres capaz de vocalizar "¿perdona?". Y es que digo yo, si reivindicamos un trato de no mercancías, sino de personas, siendo partidaria de la libertad sexual, pero no del consumo sexual, aunque por supuesto cada cual pueda hacer lo que le venga en gana, comportámonos como tales y seamos responsables, por favor.