Opinión / Pensamiento Divergente / Mundo Bohemio y la Libertad de los Mapas
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7 de junio de 2012

Estancias

Con la colaboración de Laura Seoane* 
Textos y fotos J.M/ L.S

¡Fragmentar tu pensamiento, atraer tu atención y obligarte a participar en él! 
¡Anímate! ¡La vida son cuatro días y hay que divertirse! 

Instrucciones: El objetivo de este juego consiste en marear al lector. Un primer texto expone determinados hechos (bastante insensatos). En él y a partir de él, el lector debe descubrir los dos textos restantes, cada uno de ellos le mostrará un desenlace diferente de los hechos, así como imágenes que aportan datos a la narración. Las autoras de este ejercicio le regalamos el final.

¡Juguemos! 

16 de febrero de 2012

Bolígrafo mágico

 Para Adriana y Lauri


Color naranja chillón
  un amigo extrae un bolígrafo de su bolsillo
   lo trae desde Galicia
     amigas del alma 
       entregan en él su cariño

Suspiro en mi memoria...

El murmullo dorado de la niebla
   se posa en las cristaleras de la ventana de madera
     qué extraña, pienso
       esconde objetos
         y desvela emociones

El sol batalla en silencio
   la realidad luce ante ojos oscuros 
      y la niebla se atonta,
             la más ardua resistencia, fallará

Suspiro de enemistad...

Testigo de encrucijadas
      la niebla lucha por anclarse en los senderos 
        y el sol sonríe por calentar caminos

Y la iluminación de la habitación...
   muestra la perfección 
     estado de ser/estar inalcanzable
      tan exquisita
      tan inaccesible
      brillante
      oscura
      dulce
      pasional y monstruosa
      mengua y crece a cada nuevo instante

El rocío desaparece
La niebla se disipa
Los contornos de los pinos
Los contornos de volcanes montañosos
Los contornos de un sol extinguido
    en los tiempos comunes de Euskadi...

     Besos gélidos...
         Inspiración infinita
            Bolígrafos mágicos 
 
Amarillo movidizo / lugares bonitos de la tierra. J.M

2 de febrero de 2012

El verbo creer

Mi propio centro existencial y vital. 
Un cambio de actitud. Un cambio de circunstancias
Me creo en mí, yo, responsable de mis decisiones, 
coherente con mis deseos y luchadora de mis limitaciones. 

Creo en mi intimidad más absoluta, en la inviolabilidad de mi corazón
en una infinita esencia que me lleve a desarrollar mis potencialidades y aceptar mis defectos. 

Creo en el verbo luchar, en el éxito, que reside en el verbo intentar, cuyo ejercicio ha de ser diario. 
Creo en el resultado, aun cuando no me guste y luche con fuerza por eliminarlo 
de mis creencias más arraigadas.

Creo en el amor, y he de ser una ingenua, pues pocos lo hacen. 
Y yo... pensando en sentirlo, vibrar, sin dejar de ser yo, sin disimulos ni máscaras, 
sino extenderme allá, donde mi intuición me embarque
en sentido contrario a los estados (des)amorosos;
 los integrantes se destartalan mutuamente, 
ahogándose en penas absurdamente prolongadas. 

Creo en el calor emocional, cuando la piel arde y los ojos transmiten fuego, 
y viendo nevar, recuerdo temperaturas bajas en almas heridas,
y me contenta saber que acabaré en el infierno. 
Aunque no crea en Dios, ni en Buda, ni en Alá.

Creo en aquel que arriesga
cuyo rumbo de vida sus acciones y la (des)fortuna determinarán...

Creo en confiar, 
en amistades que te llenan el alma y te hacen sonreír a cada instante...

Y creer, a día de hoy, es una tarea casi imposible. 
Exige vivir contramarea, regirse por la incertidumbre, 
desechar la seguridad y ser timoneada por la pasión. 

Y la pasión... tan bella... qué ha ocurrido con ella... si apenas se percibe... si no produce dinero... 
y cuántos se vuelven efímeros sin cuentas corrientes rebosantes de ceros, 
cuyo valor es absolutamente ficticio, como a veces resulta la vida. 

Y la verdad... ¿cuál es la verdad de vivir? 
si no es aquella que nos permita autoafirmarnos en nuestros sueños
por lo que en realidad queremos luchar, no nuestro entorno, ni la sociedad, 
ni la cultura, ni la familia, ni el idioma, 
sino nosotros, 
él, 
ella, 
ello...


Y yo...
Creo en mí...
Creo en ti...
Confío...

Las flores renacen de la tierra y complementan al aloe vera /Garagartza. J.M

6 de noviembre de 2011

La sonoridad de la lluvia y del viento


Imagínese el lector que Gipuzkoa se convierte en la Venecia de Euskadi. ¡Calles rebosantes de agua! ¡Personas que podrían disfrutar de una vida doméstica por la imposibilidad de ir a sus trabajos! ¡Pérdidas millonarias! ¡La txalupa como medio de transporte principal! ¡El pescado, plato fuerte de un menú en el que se degustarían algas y cosas por el estilo! ¡Y ella, nadando por laberintos acuático-guipuzcoanos; introducir la cabeza en el líquido y permanecer inmóvil durante al menos cincuenta segundos!

"Escucho a mojado", piensa mientras teclea en busca de conceptos que describan la tonalidad sonora de la lluvia. Un ritmo acústico rápido, constante y cíclico, como si se tratara de la batería de un grupo. Muy intenso al principio para después relajarse. El proceso se produce sin apenas advertirlo y debe ser escuchado con mucha atención. Las cañerías trabajan durante todo el fin de semana. Trasladan el agua de un lado a otro con sonoridad hueca. Un sonido hueco, aunque más agresivo, que también se escucha cuando la lluvia golpea la tela del paraguas mediocre que sujetaba ayer, en un intento de apuntar en el cuadernillo de turno una frase escrita en una pared cualquiera de una calle cualquiera. Extrañamente, es consciente, al continuar tecleando, de que el choque fortuito de los cubitos de hielo con la mezcla de líquidos del cubata anula completamente la sonoridad acústica de los sábados nocturnos y los transeúntes ni siquiera son conscientes de que se mojan. 

El agua ladea desde arriba. Las farolas de la calle permiten vislumbrar ese conjunto de rayitas fugaces, casi invisibles, que se deslizan en masa y humedecen el asfalto. Hoy no acompaña el viento. "Menos mal", piensa. En los últimos días ha soplado muy fuerte. Siempre que ocurre, desmiente con sentido común lo que el profesor de osquestra relataba: músicos a los que, supuestamente, el viento arrebata su alma porque siente celos de que alguien produzca un sonido más bonito que el propio. Por eso, cuando se toca un instrumento y el viento emite su señal, es conveniente parar. Ese sonido del viento que se introduce por los oídos y somete a las ramas de los árboles, que se apodera de macetas mal colocadas en balcones insensatos, se vuelve amo de paraguas mediocres que intentan resguardar y de melenas que no pueden acomodarse sobre los hombros de sus dueños.


¡En la Venecia de Euskadi veríamos muchas ranas! / Urkulu. J.M

9 de octubre de 2011

¡NO pensar!

'La libertad primera y última' de Jiddu Krishnamurti... es el último libro que he apuntado en mi Cuaderno de Lecturas. Éste es el párrafo que más me ha gustado:

¿Cuándo sois creativos? Cuando no os forzáis, cuando estáis completamente receptivos (...)  Entonces surge el júbilo. El instante creador no surge de la lucha. ¿No es la creatividad una sensación de total olvido de uno mismo, esa sensación que se experimenta cuando NO hay confusión, cuando uno es enteramente inconsciente del proceso de pensar, cuando solo existe el ser completo, pleno, exuberante?

El miércoles a la tarde me senté en uno de los bancos de madera en un parque muy bonito de Vitoria, donde el silencio pisoteaba las hojas otoñales de los árboles, dos horas antes de que comenzara mi clase de escritura creativa. Me detuve en lo espantoso de tener que pensar a cada momento, en la resistencia a todo, lo que realmente significa NO pensar en nada. Las ideas surgen cuando no se piensa. Y sonreí.  

Mi Cuaderno de Lecturas fue un poco caro, apenas tenía dinero en la cuenta corriente, pero lo compré porque me pareció muy especial. Tapa gorda, dibujos graciosos, frases mezcladas entre páginas de líneas por rellenar... Y ahora sonrío cada vez que recuerdo esa decisión tan minúscula porque el registro de lectura es muy importante. 

He vuelto a escuchar música clásica. Hacía tantos años... Beethoven, Accolay...  Tal vez se deba a NO pensar. Ocurrió en un viaje en autobús a la misma ciudad, Vitoria, cuando activé "exploración automática" de canales de radio en el móvil y comenzó a sonar una emisora de música clásica. Otra vez el mundo del jazz, de Mozart, reiki...Tal vez, el sacudir el polvo de la funda de mi violín se debiera también a NO pensar porque cuando recordé aquellas horas de partituras me alejé (sin acercarme otra vez).  

¿No os ocurre? ¿Sentaros frente al escritorio, encender una vela que supuestamente es aromática y escoger frases en uno u otro libro para transcribirlas en posits que se asomarán por los bordes de vuestras estanterías?

"Hay que decir la verdad, aunque el mundo entero estalle en mil pedazos", Fichte
"Un amante nunca busca sin ser buscado por su amado", Josune
"El verdadero tesoro del hombre es el tesoro de sus errores", anónimo
...

Desconexión a la hora de fotografiar. Berlín. J.M

La verdad. El amor. Los errores.
Triángulo conceptual. Bohemiada de artículo. 
Me apetecía escribir. NO pensar.

22 de enero de 2011

Mosquitos y San Salvador

¡Qué importante es la salud! Eso mismo pensé cuando salí por cuarta vez consecutiva de San Salvador, una pequeña consulta médica situada a diez minutos de mi casa. Generalmente, no apreciamos lo bien que nos sentimos, hasta que ocurre lo contrario. Podría haber llamado a mi seguro, que me comunicaran a qué hospital acudir, una hora de desplazamiento en micro y haber ido allí. Deduzco que mi seguro no tiene convenio con ninguno de los centros médicos del octavo anillo y, con tantas cosas que hacer, se siente pereza. Así que San Salvador alcanza.

Durante mi mochileo por Bolivia fui la persona más feliz del mundo. En el altiplano hay mal de alturas, pero no mosquitos. Si me diesen a elegir, optaría por el primero, porque el segundo consigue enervarme seriamente. En Santa Cruz no tengo opción entre ellos y el calor asfixiante. Solo queda tomar las precauciones correspondientes: dormir con mosquitera, untarse de repelente cada dos horas (no lo cumplo estrictamente), evitar ropa negra (inevitable para mí) y usar manga larga (imposible por el bochornoso calor).

En mi cuarta consulta, el doctor me conocía de sobra. De hecho, los cinco minutos en su despacho se desarrollaron entre quejas por mi parte, risas por las suyas y lamentos por parte de mis amigas. Y es que nada más entrar por la puerta, me dijo, "señorita siempre viene por la misma razón". Efectivamente así es.

Así que me dispongo a relataros cronológicamente esta sucesión de acontecimientos médicos, nada afortunados para quien los sufre, pero bueno, me consuelo pensando que, mientras que se trate de eso, no hay que quejarse excesivamente. Peores cosas pueden suceder. El dicho de 'a la tercera va la vencida', pura tontería. Lo del 'rh negativo de los vascos', completamente absurdo. Soy la única vasca entre las voluntarias y la única que ha tenido que acudir tantas veces al médico.

En una primera impresión, la consulta me produjo un sentimiento de desconfianza. Una se acostumbra a acudir a Osakidetza: grandes hospitales, limpieza en los suelos, las recepticionistas que dan la vez, las salas de esperas y las consiguientes esperas innecesarias...

Aquí no sirve. Lo primero, es necesario acudir a la farmacia de la que es dueño el centro médico y pagar 20 bolivianos por una ficha para la consulta (más o menos dos euros, aunque no sé con exactitud cuánto habrá bajado el euro ). Una vez posees la ficha, accedes al centro médico, que podría describirse como un bajo de unos 60 metros cuadrados, dato probablemente incorrecto, porque no se encuentra entre mis habilidades el medir los metros cuadrados de un sitio.

Una vez dentro, lo primero, un pequeño hall bastante limpio, en el que has de rellenar una ficha cuando acudes por primera vez. En mi caso, soy más que conocida. Inmediatamente después, te ofrecen un termómetro para medir la fiebre, sin haberte consultado previamente. Yo siempre rechazo esta opción, lo mío son los mosquitos, no los catarros, ni las gastrontiritis... Una vez saltado este paso, te pesan y después a esperar.

La espera se prolonga hasta que a lo lejos se escucha un grito, que descifro, con grandes esfuerzos, como mi nombre. Entro en la consulta, doy la mano al doctor y comenzamos a hablar.

Todo este proceso se repite cada vez que se acude al lugar. En la consulta tampoco varía excesivamente. En la última lo novedoso ha sido el dengue, que se contagia a través de los mosquitos, se encuentra activo y provoca fuertes dolores de cabeza, fiebre alta, dolor muscular y un cansancio que te apotrona en la cama. Sería todo un reto matemático no contraerlo con la cantidad de mosquitos que se apoderan de mi sangre. Después, siempre pinchazo antiestamínico y tableta antiestamínica. Con la receta en la mano, vuelta a la farmacia, te comunican el precio que has de pagar, respondes afirmativamente y vuelta otra vez a la enfermería.

Una vez acabado todo y tras preguntar a la enfermera cómo se puede dedicar a pinchar a la gente (me parece básico, pero muy desagradable), una sale contenta y feliz. El pinchazo es el punto de partida que elimina una serie de factores que podrían desencadenar en una nueva consulta. Allá va, el pinchazo elimina el picor, por lo tanto baja el hinchazón y el picotazo empieza a adquirir un color rosa-rojo que a lo largo de los días va desapareciendo. Por lo tanto, no se siente la continua necesidad de arrascarse y, consiguientemente, no se infecta, de forma de que no es neceario acudir nuevamente a San Salvador para que te curen las heridas.

Lo malo, ¿es posible ser adicta a la cortisona?. Y peor aún, veo alejarse el Congo de mis futuros viajes, cada nueva consulta en San Salvador frustra mis expectativas de conocer África. Malditos mosquitos y maldito dinero, porque si no lo tuviese, hubiese sido incapaz de pagarme los pinchazos y los medicamentos. Claro que yo tengo un seguro médico. A pesar de ser abasallada por ellos, por lo menos, tengo con qué remediarlo. Lo que sí hay que tener en cuenta es que no siempre ocurre en la población del octavo anillo.

Cansancio cruceño

En Santa Cruz de la Sierra se vive cansado. El clima, absolutamente variable, fatiga. Existen diferentes posibilidades de sobrellevar la cálidez subtropical de la primavera de aquí. Teóricamente el verano comienza el 21 de diciembre. Inimaginable cómo será sobrevivir al calor de la navidad. Para que el lector se aclare, las estaciones no están tan diferenciadas, y lo que se conoce aquí como primavera podría considerarse como una ola de calor propia de verano de allí. Puede suceder:

1. Pasar mucho calor durante todo el día. Ejemplo de hoy: 30 grados, parcialmente nublado, viento N a 19 km/h y 50% de humedad. La sensación térmica no corresponde a 30 grados. El placer de salir de la ducha dura aproximadamente diez minutos. A partir de entonces, vuelta a empezar con la misma sensación. No es sudor. Se trata de un transpirar constante. En esta alternativa cabe la posibilidad de que se una el viento del sur, que suele ser cálido y remueve todos los caminos sin asfaltar, de forma que uno se cubre, en contra de su voluntad, de polvo. En esta primera alternativa las noches son horribles.

2. Dormir plácidamente con relativo frescor, hasta que uno se despierta a las cinco de la mañana sobresaltado por los destellos y el sonido de una tormenta eléctrica, mezclada con viento y lluvia. En este supuesto, parecería que los relámpagos te vayan a alcanzar en cualquier momento, aunque la tormenta se encuentre relativamente lejos de tu alcoba.

3. Lluvia. Igual a frescor. También a mosquitos. Las calles se llenan de charcos y es toda una aventura recorrerlas a pie. Lo bueno es que uno se alegra porque sabe que podrá dormir bien, protegido por la mosquitera, claro. En esta posibilidad, lo corriente es mañana fresca y, a medida que llega el mediodía, el sol adquiere progresivamente protagonismo hasta llegar a su típico esplendor, por lo que la chaquetilla que llevas a cuestas deja de ser útil.

El clima es un gran factor. Véase si no las consecuencias de la falta de sol en Noruega y Finlandia (=depresión). En Bolivia el sol es protagonista. La vida gira en torno a él. Se vive desde que sale hasta que se pone. Y el calor, que es el eje de la alegría y la simpatía de estas gentes, amodorra de tal manera, que es necesario hacerse rápidamente con una Coca-cola para subir forzosamente la tensión.

El clima también influye en los animales. Ésta es la teoría de una de las voluntarias. Yo le aconsejo que la patente. Según ella, el calor lo aumenta todo. Los lagartos de aquí alcanzan el metro y pico. Sí, lo he escrito bien, un metro y pico. Existen todo tipo de bichos, escarabajos enormes que uno solo ve en esta parte del mundo, petos (especies de abejas), toda clase de mosquitos. Chicharras que emiten sonidos muy extraños. Son pequeños animales, una especie de mezcla entre escarabajo y pajarillo, para ser exactos, un insecto medio escarabajo del tamaño de la palma de una mano, que se posa en los árboles y que no deja de cantar escandalosamente. Es muy extraño y sorprendente cómo un bicho de tal características puede emitir tales sonidos. A mí me hace gracia, porque mi amiga visualiza perfectamente la época de los dinosaurios.

Y de la misma manera que influye en los animales, también lo hace en las personas. Porque dar un paso fatiga. Por lo menos, para nosotros, los extranjeros. Los autóctonos viven acostumbrados. Me sorprende cómo se desenvuelven durante todo el día. La capacidad que tienen para no descansar. Continuamente están ocupados, en el trabajo, en obras caritativas, en visitas a familiares, en lavar la ropa a mano, en cocinar... No existe el concepto de vacaciones. De hecho, la época de las vacaciones se aprovecha para hacer trabajos comunitarios o trabajar en otra cosa. Decir que necesitas dormir más de seis horas diarias parece una locura. Ellos son incapaces de permanecer más de siete horas en la cama. Será para huir del calor, de las condiciones en las que viven o de ser conscientes de dónde y cómo están. Tal vez, sea simplemente del calor y lo demás, me lo imagine yo.