Opinión / Pensamiento Divergente / Mundo Bohemio y la Libertad de los Mapas
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11 de mayo de 2012

Fin, sinfín, finalidad infinita

 "A mi cuaderno de reflexiones"


Deseo y quiero ponerte fin
finalizarte
finalizarme en ti.

Acción uno que finaliza
a la vista de la siguiente
para el mismo fin.

Segunda lucha renovada
de palabras por describir
y sensaciones por intuir

Acción dos que comienza
a la vista de que tu lugar ocupe un siguiente
para el mismo fin.

Tus páginas se agitarán, al principio
 y el papel se relajará tras
     la tinta de una pluma que vencerá, finalmente.

Para el mismo fin.

Al fin acortado
el fin,
infinitamente avistado,
desde los tiempos de estas páginas 
sin fin alguno,
inconclusas y románticas
imperfectas y descabelladas
la finalidad finita de una lucha sinfín, 
inscrita en ellas para el mismo fin de siempre.

Un sueño puede caber en un simple vaso /Jaca. J.M

18 de abril de 2012

Personas como objetos

0 
euros cobrarás 
0,1 gastarás 
10 dosis de energía invertirás
A la denominada generación perdida1 pertenecerás 

1
novi@ tendrás (120% no te convencerá) 
1 coche comprarás (100% te convencerá)
1 hipoteca suscribirás (120% no te convencerá) 
-supuesto último en caso de que cobres 0,1 euros-

2 
chic@s desearás 
por cada uno de ell@s (malo/bueno-malo) a tu novi@ dejarle querrás 
pero no te atreverás 

3 
veces por ell@s (emocionalmente) te asfixiarás 
sin espacio personal quedarás 
de ellos cuidarás 
a ti te descuidarás 

4 
(2 xcada 1)
respuestas (emocionalmente) sensatas reprimirás 
porque a la soledad amarrarte miedo tendrás

5 
ilusiones ópticas (de amor, cariño y afecto) visualizarás

6 
visitas nocturnas a pisos desconocidos realizarás 
(3 x cada 1 de los 2 desead@s // novi@ aparte) 

7 
pecados capitales cometer querrás 
con sonrisa maliciosa los cometerás 
(envidia-gula-pereza-lujuria-soberbia-avaricia-ira) 

8 
orgasmos en la barra de un bar para llevar a casa pedir podrás 
al de al lado te acercarás 
susurros sexualmente etílicos al oído le dirás 

9 
personas a la mañana siguiente desecharás 
entre sábanas nocturnas les abandonarás 
con sabor a whisky huirás 
y un cigarrillo para aliviarte encenderás 

10 
veces te silenciarás 
porque miedo a hablar tendrás 
(1 por cada uno de los nueve objetos y uno por tu novi@) 



6xxxxxxxx
número de tu móvil darás 
(forma contacto personal) 

IBAN BAN xxxxxxxxxx
tu estatus social-económico les mostrarás 

7xxxxxxxx-Z
Chip numérico les enseñarás

... hacía 20 años que las personas crisis existenciales tan profundas no experimentaban... 
... hacía 15 años que en Euskadi el conflicto vasco sexual no se superaba... 
... hacía 40 años que no existía tal sequía emocional... 
... hacía 35 años que los pantanos afectivos no estaban tan vacíos... 
... hacía 50 años que no se usaba una y otra vez a la misma persona... 
... hacía un año que el consumo sexual no alcanzaba índices tan vertiginosos... 


- Shame-

Tome la dirección indicada para acceder a cariño/ Galicia. J.M

24 de febrero de 2012

Carta de amor a Orwell

A George Orwell 

Sentado en lo que parece es una sala de estar, sujetas, con una mano, una taza de café y, con la otra, un cigarrillo. Tu mirada está algo perdida, tu pelo corto luce hacia arriba y tu bigote es algo vulgar, muy fino, al estilo de un generalísimo que tanta desgracia trajo a España. No podrías negarlo; conociste en persona sus estragos. 

Introducirme en la fotografía que observo y sentarme en la silla que se posiciona al otro lado de la mesa en la que apoyas tu brazo izquierdo. Mirarte a los ojos. Deleitarme en sus profundidades. Volverme sepia.

Me fijaría en cada uno de los detalles de tu cuerpo; tu boca estrecha, tus labios extrafinos, tu nariz un tanto puntiaguda, la forma ladeada en la que descansan tus hombros y tus piernas cruzadas. Apreciando más allá. Hacia dentro, desde dentro... 

Te hablaría... 

Escucharía tus palabras, serenas y pausadas  
Escucharía tus silencios, calmados y confiados 

Encendiéndome un cigarrillo, te preguntaría si superaste, en algún momento de tu vida, el sentirte al margen, aislado y menospreciado. Si ese sentir es la razón fundamental y el motivo común de quienes aspiramos a pasearnos por el mundo como escritores. 

Te preguntaría también si renunciaste, en algún momento de tu vida, a la condición de panfletista, a los principios y convicciones, principales sustentadores de la escritura, en favor de un ganarse la vida económicamente masificado. 

Observarías mis ojos grandes y redondos. Tal vez, te perdieras en su intensidad, y, seguramente, verbalizarías, mirándome fijamente, aquello de "si quisieras vivir de la escritura, más te valdría casarte con el hijo de un editor". Reiríamos, comprendiendo sin necesidad de decir en viva voz, la ironía de dicha afirmación; jamás nos asustó la pobreza. 

Te preguntaría si han variado, a lo largo de tu vida, los motivos por los que escribes. Qué hacer cuando consideras eres una persona cobarde, pero como escritor te sientes en la obligación de ser valiente. 

Acabado ya el cigarrillo, memorizando cada uno de tus gestos, volvería a sonreír, lúcida por tenerte enfrente de mí y callada por las ansias de escuchar una voz que hilvanaría experiencia y aprendizaje. 

Me sentiría tan... yo... esa sensación cunado te percibes en el interior de tu pecho, como si del estallido de una burbuja de luz se tratara. 

Te preguntaría cómo afrontaste los momentos de soledad absoluta; el estado de sentir más horroroso que cualquier alma pueda experimentar, a veces, insoportable, otras veces, majestuosa. Cuál fue el grado de desnudez textual que alcanzaste en cada una de tus obras y qué ocurrió en ti después de 1984. 
  
Quizás aquel impulso demoníaco de alzar la voz pudo contigo... 
      Quizás cediste a las presiones de la locura... 
             Quizás te abandonaste sin ser consciente de que dejaste de pertenecer a la realidad...

Te imagino escribiendo Días de Birmania, Homenaje a Cataluña, Rebelión en la granja, La hija del Reverendo, 1984... mirando más allá del paisaje que muestra tu ventana, desdibujando en tu mente el color  real de la pared en la que se apoya tu escritorio, corroídas tus manos largas y delicadas por una necesidad imperativa de aplacar el autoritarismo y la injusticia

Te preguntaría si un beso en la mejilla sería excesivo... 
   Un acompañar cariñoso en la ficción políticamente reivindicativa que yo te asigno... 
       por egoísmo agudo 
        entusiasmo estético 
        impulso histórico 
        propósito político 

        por ti 
        por mí 
        por un cigarrillo a medias 
      , y una sala de estar a medias

Te regalaría el sol, Orwell / Garagartza. J.M

2 de febrero de 2012

El verbo creer

Mi propio centro existencial y vital. 
Un cambio de actitud. Un cambio de circunstancias
Me creo en mí, yo, responsable de mis decisiones, 
coherente con mis deseos y luchadora de mis limitaciones. 

Creo en mi intimidad más absoluta, en la inviolabilidad de mi corazón
en una infinita esencia que me lleve a desarrollar mis potencialidades y aceptar mis defectos. 

Creo en el verbo luchar, en el éxito, que reside en el verbo intentar, cuyo ejercicio ha de ser diario. 
Creo en el resultado, aun cuando no me guste y luche con fuerza por eliminarlo 
de mis creencias más arraigadas.

Creo en el amor, y he de ser una ingenua, pues pocos lo hacen. 
Y yo... pensando en sentirlo, vibrar, sin dejar de ser yo, sin disimulos ni máscaras, 
sino extenderme allá, donde mi intuición me embarque
en sentido contrario a los estados (des)amorosos;
 los integrantes se destartalan mutuamente, 
ahogándose en penas absurdamente prolongadas. 

Creo en el calor emocional, cuando la piel arde y los ojos transmiten fuego, 
y viendo nevar, recuerdo temperaturas bajas en almas heridas,
y me contenta saber que acabaré en el infierno. 
Aunque no crea en Dios, ni en Buda, ni en Alá.

Creo en aquel que arriesga
cuyo rumbo de vida sus acciones y la (des)fortuna determinarán...

Creo en confiar, 
en amistades que te llenan el alma y te hacen sonreír a cada instante...

Y creer, a día de hoy, es una tarea casi imposible. 
Exige vivir contramarea, regirse por la incertidumbre, 
desechar la seguridad y ser timoneada por la pasión. 

Y la pasión... tan bella... qué ha ocurrido con ella... si apenas se percibe... si no produce dinero... 
y cuántos se vuelven efímeros sin cuentas corrientes rebosantes de ceros, 
cuyo valor es absolutamente ficticio, como a veces resulta la vida. 

Y la verdad... ¿cuál es la verdad de vivir? 
si no es aquella que nos permita autoafirmarnos en nuestros sueños
por lo que en realidad queremos luchar, no nuestro entorno, ni la sociedad, 
ni la cultura, ni la familia, ni el idioma, 
sino nosotros, 
él, 
ella, 
ello...


Y yo...
Creo en mí...
Creo en ti...
Confío...

Las flores renacen de la tierra y complementan al aloe vera /Garagartza. J.M

12 de enero de 2012

Todo cuanto tiene nombre, existe

Una mesa. Una silla. Una lámpara ilumina. 
Un bolígrafo ayuda a plasmar ideas. 
Una estantería sujeta una galería de libros que, con tiempo y algo de dinero, se adquiere. 

La vela alumbra y su llama puede ser interpretada como el fruto de elementos que confluyen: 
cera , tela y fuego, o bien, en un sentido místico, lengua luminosa que incita a escribir sobre sustantivos y existencia, asociaciones mentales y realidades desvirtuadas. 

Un nombre y una asimilación. Un decir y un pensamiento. 
Citar pensamiento obliga a imaginar un paquete de ideas, 
experiencias y deducciones que se agolpan en un núcleo palpablemente indeterminado. 

Paquete, obligaciones, núcleo...
Ideas, sueños, emociones...
Amar, desear, aspirar...
Odiar, temer, aborrecer... 

Libro. Objeto que aglutina las vidas de determinadas personas
Leen o escriben, ambas cosas, sienten o hacen sentir.

Ordenador. Sustantivo que evoca orden; 
connotación alejada del caos universal y cibernético de Internet. 
Cibernético; el mundo, nosotros, nuestras vidas y caminos. 
Camino; sendero con infinidad de direcciones, película atroz sobre la beatificación 
de una pobre niña o verbo que indica movimiento corporal o espiritual. 

He aquí nuestros nombres y nuestras existencias
Relativos. Restar importancia. 
Importancia. Nuevamente, relativa.

Y las ramas se mezclan con el dorado del campanario a raíz de un atardecer precioso /Gasteiz. J.M