Opinión / Pensamiento Divergente / Mundo Bohemio y la Libertad de los Mapas
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25 de septiembre de 2012

¿Y tú te sientes vasco o español?

Texto: Javier López Cid *

La pregunta del millón. Suele surgir en conversaciones habituales cuando sales en algún sitio nuevo del Estado, conoces gente, entablas conversación y le dices tu lugar de origen; Euskadi. A veces hasta resulta incómodo porque dependiendo de qué respondas la conversación puede continuar por unos derroteros o por otros. Mi respuesta más habitual suele ser: "yo no entiendo de naciones, si no de clases sociales".
Nunca he entendido el fervor nacionalista, tenga el origen que tenga, no tengo por qué seguir el color de la bandera de nadie si no quiero, el sentimiento nunca puede estar impuesto, el sentimiento surge de uno mismo. Por eso respeto el sentimiento patrio de los demás, pero no soporto que me lo intenten imponer. Amarás la patria bien, nos exigieron, si ellos son la patria yo soy extranjero, decía Charly García en la canción "Botas locas".


27 de julio de 2012

Cuando escribo pensando en ti

A veces me ocurre que escribo pensando en ti.
Otras veces, no te hago caso y escribo pensando en mí.
Pero hoy, he vuelto a pensar en ti.
Y pensando en ti, pienso en mí.  

El otro día me ocurrió.

Quedé con una persona experta en marketing para definir las líneas de la web que lanzo en septiembre. Reflexiones Digitales abandona su formato actual, éste que ves ahora, y se amplía en formato web para ti; quiero crear un sitio en el que puedas participar; un lugar digital al que puedas acudir para leer con tranquilidad, sentir el significado de las letras y decidir si te dejas (o no) atrapar por ellas.

En Re(a)D todos los cajones están abiertos para ti/ Bolivia. J.M

La persona experta en marketing me preguntó cuál era mi público objetivo. Me quedé callada, no supe qué responder; pensé en ti. A veces, eres indeterminado, en realidad, bastante invisible en lo que a nombre, apellido, datos personales... se refiere. Le respondí qué era eso de público objetivo y me contestó que es el término que engloba a las personas que me leen. Supe decir: "las personas de mi entorno y algún que otro que accedería por puro azar". Las estadísticas del blog muestran que me leen en muchas partes del mundo, sobre todo, Estados Unidos, pero no sé hasta qué punto son fiables.

He tardado en aceptar que el mundo funciona a base de economía, producción animada y datos financieros. Me cuesta pensar en términos económicos; ingresos en cuentas corrientes y dependencia respecto de números absurdos. No creo en ellos ni en el ambiente en el que se mueven. A mí me gustaría vivir de las letras, los viajes y las margaritas, pero estoy lejos de eso. He tardado en aceptar que no vivo de la literatura ni del periodismo, sino del alemán. Y tal vez, jamás lo haga. Recuerdo una conversación con un pintor, me decía que seguiría intentándolo, pero que habría que cubrirse las espaldas con otras opciones por si no era posible aunar pasión y oficio.

Me molestó que la persona experta en markéting me preguntara por ti como si de la cifra de un euro fueras; un número computable en una estadística absurda, como si no tuvieras gustos, deseos y sueños. Lo único que pude responder era "el ciudadano a pie de calle", con el que a mí me gusta mezclarme, estar a su lado, que me cuente sus historias para después poder transmitirlas. No me interesan ni las personas que se relacionan con el poder, ni las mitificadas; tiendo a alejarme.

Aunque no sepa tu nombre, tu apellido, ni dónde has nacido, ni qué idiomas hablas, ni qué has estudiado o a qué te dedicas, te tengo mucho respeto porque creo en tu inteligencia, en tu capacidad para mirar más allá y no conformarte. Creo en ti, al igual que creo en mí y en mi trabajo. Por eso mismo, lanzo la web, aunque existan miles de razones para no hacerlo: el miedo a fracasar, la crisis, la competencia de otros, el estrés, demasiado trabajo, una mente que vira y vira sin cumplir las planificaciones laborales, falta de financiación....

Una sola razón para hacerlo: ambos (tú y yo).

Desgranando el concepto de público objetivo


Pienso en dónde ejerceras la fuerza que a ti te corresponde; si leerás en la cocina, en la sala, en tu habitación, en un bar cuando esperas la llegada de algún amig@.

Pienso en tu sexo, me refiero a si eres chica o chico. También leí, en el ámbito del markéting, que no es lo mismo escribir para un chico que para una chica. Y yo pensé qué diferencia podría establecerse si se escribe de corazón a corazón; consiguiendo llegar hasta ti.

Te imagino en una edad comprendida entre los 23-33 años, el pelo despeinado, un pijama que no es pijama sino ropa vieja usada en modo nocturno por pena a tirarla a la basura y zapatillas de casa. El vestuario cambia sustancialmente si te encuentras en el bar.

Pienso en qué sentirás, si te provocaré (es una manía), alguna sensación; una mísera sonrisa o tal vez lágrimas que surcan tus mejillas, si te he incitado a pensar, a desarrollar tu imaginación o si te he arrastrado a las oscuridades que muchas veces envuelven mis artículos.

Me gustaría saber por qué acudes aquí. Seguramente, existan mejores blogs que éste, allí se hablará mejor y de más cosas, más actualizados, menos idealistas; primas de riesgo, crisis financieras...

A veces se producen paradojas inexplicables/ Galicia. J.M

Tengo que admitir que en ocasiones me he enfadado contigo. Muchas veces me he sentido abandonada; esperaba un algo de ti, una respuesta, una lucecita que me indicara que sigues existiendo. Te pido perdón; tardé en aceptar que tú también eres libre. La libertad es un concepto complicado, me gustaría que formara parte de mi vida, siempre ha marcado mis pasos en un intento desesperado de atraparla. Es una lucha que desarrollaré a lo largo de toda mi obra. También he tardado en aceptarlo.

Paradójicamente, me costó aceptar que puedes venir cuando quieras, irte cuando te plazca, no me debes nada, puedes participar o no hacerlo, puedes criticarme, evaluarme, hacerme ver, hacerme pensar con tu silencio o tu participación. Eres libre. Más libre que yo. En eso te envidio.

También me gustaría que me dijeras cómo crees que podría mejorarse este lugar, qué esperas leer en Reflexiones Digitales ampliado, cómo lo visualizas, qué temas te gustaría que se trataran, cómo querrías llegar a mí, si es que quieres. 

Te imagino sonriendo. Eso siempre. No sé por qué. La misma sonrisa que las flores dibujan cuando la primavera luce en el cielo; ellas se abren al mundo y despiden ese olor brillante, inusualmente bello y fácilmente reconocible.

Creo que así hueles tú; a ganas de...
a humildad
a alegría
a tristeza también
a los sabores de la vida
a la aventura de vivirla

o por lo menos,
yo te imagino así,
si no
no estarías aquí.

23 de julio de 2012

Mochilas mochileras

Escrito bajo el mandato de hacerlo lo peor posible
Modo de producción: 
Fase 1: primera versión corregida. 
He eliminado los dos primeros párrafos y los he congestionado en una frase. 
Digital; no resultar pesada.  
Fase 2: segunda versión corregida. 
Corrijo incluso el modo de producción del nuevo mandato instaurado en RD. 
Abrevio al máximo las frases. Evito repeticiones. 
Final reconstruido tres veces.
Fase 3: tercera versión corregida. 
Me fumo un cigarro y me olvido de lo que puedas pensar.
 
Amaneceres en el mundo / Túnez. Ana Santamaría

He encontrado mi mochila mochilera definitiva. Su viaje de inauguración es inminente: Bulgaria, Turquía, Grecia y Alemania. En ella irá mi libro de viajes definitivo, hasta que las páginas lleguen a su fin, como ha ocurrido con mi nuevo pasaporte, sin los sellos de viajes pasados, me apena los de Túnez y Bolivia, y mi cuaderno de reflexiones en papel.

Mi mochila mochilera definitiva es pequeña: 40 L. Algunas personas me han preguntado qué voy a meter en ella para sobrevivir a los 16 días de mochileo. Pienso: cinco bragas, un biquini, ambos cuadernos, la cámara, un par de pantalones, tres camisetas y un vestido para salir de fiesta, aparte de enseres para baño y un mini botiquín. Ah y una guía de viajes. Una guía por país, aunque después no le haga caso.

Mi (inminente) compañera de aventuras y yo la vimos. Es idónea, de color negra y roja, como la primera plantilla de photo stencil que he creado. Tiene cremalleras por aquí y por allá (serán necesarios dos candados) y un buen agarre en la espalda (evitar lumbagos innecesarios).

Recuerdo la mochila de la escuela. Aquel cúmulo horroroso de libros a la memorieta, hasta que aparecieron las mochilas con ruedas, y entonces te convertías en una pringada por funcionar a lo antiguo: llevar a cuestas todo el material. Tal y como ocurre ahora con las gafas de pasta.

Las mochilas guays son las que sirven para viajar. Sin comprender por qué se cuantifican en litros: 40 L, 70L... Su uso es variado: 

1. Algunos quieren conocer costas soleadas y se equipan con mochilas mochileras definitivas compradas para tal efecto; tres bragas y dos pares de calcetines, y una guía de viajes que pesa más que el resto de los elementos, y pensando que no tienen que facturar, se relajan y pierden el vuelo. 

2. Otros viajan con una mochila de portátil; cuatro calzoncillos colocados en un lateral y muchas ganas de llegar al lugar de destino. 

3. A veces se viaja con tan poco dinero que no puede destinarse mucha cantidad a la mochila mochilera definitiva, y por eso existen las pasajeras, cuya descomposición avanza a medida que lo hacen los días de viaje. Un día se cae un bolsillo, al día siguiente se estropea la cremallera general. 

Cada persona una mochila invisible /Barcelona. J.M

Las mejores o las peores mochilas son las que no se ven, tampoco se huelen ni se palpan. Aunque algunas personas sí pueden verlas, olerlas y sentirlas, en especial, cuando se abraza a una persona muy querida y se percibe un bulto molesto en su espalda. El simple hecho de percibirla ayuda a disiminuir su peso. Puede verse a lo lejos cuando los portadores caminan encorvados como si llevaran consigo todo el peso del mundo o sentándose lo hacen en la extremidad por miedo a sentir el respaldo en su totalidad.

Son las mochilas invisibles. Pueden (o no) acompañar a las verdaderas mochilas mochileras definitivas. Pocos admiten llevarlas a sus espaldas, aunque todos, en mayor o menor medida, lo hagamos. Su labor es especialmente dificultosa; llenas de piedras, espinas, zarzas que pinchan y a veces, incluso de agua, también invisible, pero putrefacta, esa sí que huele, resultado de haber estado sumergido durante mucho tiempo en otra variante de agua (uno no se ahoga por sumergirse en el agua, sino por permanecer mucho tiempo sumergido en ella).

Las mochilas invisibles son peculiares. Pueden ser buenas y malas. Se adquieren sin uso de razón, cuando apenas sabemos nuestro nombre, pesan tanto y producen mucho dolor, las paletillas se cansan y las rodillas necesitan reposo. Aunque yo pienso que a veces son buenas, en especial, cuando se vuelven visibles y permiten comprobar su peso, se cuantifica entonces cuál es el cansancio de portarla y descubrimos que existen lugares mágicos donde palparlas, describirlas y abrirlas, mirar dentro, analizar cada detalle y sacar cada uno de los elementos con sumo cuidado, aunque el proceso pueda resultar doloroso, pues exige recortar aquí y reconstruir allá.

La (in)dignidad de la asociación de espaldas que gestiona mal el peso de mochilas invisibles /Barcelona. J.M
No solo las personas portan mochilas invisibles. También lo hacen los países. Algunos fabrican a escondidas sacos y sacos de mochilas invisibles, el denominado tráfico de mochilas invisibles, que después actúan como bombas entre los verdaderos fabricantes de las cosas bonitas del país al que pertenecen, porque los que las han llenado de piedras gigantescas, feas y pesadas, no han gestionado bien la asociación de espaldas que merece ser castigada y ésta sí es mala.



Conclusión: Paradójicamente, tengo que perfeccionar lo de hacerlo lo peor posible.

11 de junio de 2012

Mi reportaje sobre violencia de género

“No estoy condenado y en la vida pondré la mano encima a una mujer”, aclara rápidamente Manuel. Ojos saltones y tez morena, sin pelo en el cabeza, alto y de complexión fuerte, mueve nerviosamente las manos y mira directamente a los ojos. “Cuando me tocan las narices recurro al insulto, me doy cuenta de que no hago bien, pero ya es tarde”, admite.

“Mi mujer se asustó cuando le dije que iba a ir a un centro penitenciario de tercer grado”, afirma. “Me preguntó si iba a estar con gente que pega a su mujer y le expliqué que son personas, tienen sus problemas y tenemos en común que cometemos actos violentos”, explica. Recibir tratamiento en Cupid forma parte de una de las medidas que el Juez impone una vez determina la suspensión de la condena por violencia de género. En caso de que el condenado no cumpla las medidas dictadas por el Juez, entre ellas, la realización del programa terapéutico, entrará en prisión. “Deben acudir obligatoriamente durante un periodo de nueve meses”, explica María Socorro Gómez, psicóloga coordinadora desde hace tres años, “es ahí donde el programa cobra sentido desde Instituciones Penitenciarias”.  

Ambos fragmentos pertenecen al reportaje sobre violencia de género que he concluido. El artículo muestra el punto de vista de un programa terapéutico denominado Cupid, dirigido a la rehabilitación y reinserción de penados por violencia de género, cuya condena ha sido suspendida por el Juez bajo determinados requisitos establecidos por la Ley. Uno de los pacientes accedió a ser entrevistado con la condición de que no apareciera su verdadera identidad; María Socorro Gómez, psicológa coordinadora del programa; Susana Díaz Huamán, la presidenta de la Asociación donde se enmarca el programa y Ofelia Lema, criminóloga especializada en este delito, también aportan al texto. 

Se trata de conectar el tratamiento de la conducta violenta del agresor con la prevención de este fenómeno que cada año se salda la vida de muchas mujeres. Los efectos de la crisis y el mito del amor romántico también están presentes en el artículo. 
 Fuente: Imagen cedida por Asociación Cupif


Mi opinión personal y motivación profesional

¡Atención! No creo en la objetividad pura, pero sí en ser subjetivamente honesta, por eso las líneas que siguen no pertenecen al reportaje que he elaborado. La segunda parte de este post tiene como único objetivo mostrarle al lector por qué he decidido escribir este artículo. Soy consciente de que la violencia de género es un tema muy delicado que genera mucha polémica, pero creo que mostrar el punto de vista del agresor, sin justificar ni aliviar el alcance de sus acciones, es importante.

Durante mi época universitaria, antes de licenciarme en derecho, solicité mis prácticas en un Juzgado de violencia de género de Madrid. Después, me di cuenta de la escasez de relaciones personales 'sanas'. Poco a poco fui consciente de que bajo la máscara del amor se escondían muchísimas cosas que no eran precisamente amor, sino miedos, traumas infantiles no resueltos, juegos, emociones fuertes... y empecé a cuestionar determinadas prácticas que, en mi opinión, podrían desembocar fácilmente en violencia de género: ¿Por qué una chica está con alguien así?¿Por qué soporta determinadas prácticas? ¿Por qué él se fija en ella? ¿por qué ella repite el mismo perfil de chico? Me alarmó ver a personas jóvenes, inteligentes y con una educación, a priori, basada en la igualdad, que acababan zambulliéndose, incluso se sentían atraídas por relaciones personales destructivas, en muchas de las ocasiones, salpicadas por la violencia, humillación y falta de respeto de ambos integrantes, convirtiéndose la mujer en una víctima potencial de malos tratos y el hombre en agresor, aunque existen excepciones.

En la fase de creación de los personajes de mi novela topé con un fenómeno denominado "la adicción a relaciones afectivas". La autora Robin Norwood muestra en 'Mujeres que aman demasiado' ideas muy interesantes respecto de la mujer: 

"La palabra amor se aplica habitualmente a varios estados de ánimo que, en realidad, simbolizan todo aquello que el amor no es. La lujuria, la pasión, los celos, el sufrimiento, el miedo, la excitación, la codicia, el sojuzgamiento, el alivio de aburrimiento o de la soledad, la venganza, la competitividad, el orgullo y la terquedad suelen disfrazarse de amor".  

"Todas las mujeres inmersas en esta cultura son activamente estimuladas desde revistas y otros medios de comunicación a conducirse de muchas de las maneras típicas de una relación adictiva y muy enfermiza". 

"Las mujeres provenientes de un hogar violento suelen elegir parejas violentas, las que crecieron junto al alcoholismo, parejas químicamente dependientes... Una de las dinámicas que se encuentran siempre presentes en una relación adictiva es la de recrear la lucha del pasado y, esta vez, ganar". 

"Si alguna vez has estado obsesionado con un hombre, es posible que hayas sospechado que el origen de esa obsesión no era el amor, sino el miedo. Las que amamos obsesivamente estamos llenas de miedo. miedo a estar solas, a no ser amadas, a no merecerlo, miedo a ser abandonadas, ignoradas o destruidas. Ofrecemos nuestro amor con la loca esperanza de que el hombre que nos obsesiona se ocupará de nuestros miedos".

Asimismo, Erich Fromm, en su magnífica obra 'El arte de amar', conecta las prácticas que se esconden bajo la palabra amor, el capitalismo, el consumo sexual y la incapacidad de separatividad respecto de los progenitores. Cito algunos extractos: 

"Al hablar del amor en la cultura occidental cotemporánea, entendemos preguntar si la estructura social de la civilización occidental y el espíritu que de ella resulta llevan al desarrollo del amor. La respuesta es negativa". 

"El amor solo es posible cuando dos personas se comunican entre sí desde el centro de sus existencias, por lo tanto, cuando cada una de ellas se experimenta a sí misma desde el centro de su existencia".

23 de mayo de 2012

El destierro de la crisis y el silencio virtual


¿Qué ocurriría si decidiésemos ignorar la crisis?
Muchos acudirían a sus trabajados a diario, aunque hubiesen sido despedidos
¡Los políticos se desesperarían!
Otros, acumularían deudas por caprichos varios y exigirían al banco un nuevo crédito
Algunos, suscribirían una hipoteca haciendo caso omiso de cláusulas abusivas... 
¿Y si decidiéramos que la crisis es una mentira y no existe?

Ignoro a la crisis, y lo hago queriendo. Decido quién forma parte de mi vida y no la quiero. 

El otro día lo probé y funcionó. Llevaba todo el día pegada a la pantalla del ordenador. Necesitaba despejarme. Tomar algo (caña) y ¡la conversación trataba sobre la crisis! Bancos, hipotecas, "ya no dan créditos", "qué mal estamos", "al filo del rescate"... ¡Ya es suficiente! No me apasiona ninguno de estos elementos: apenas tengo dinero en el banco y cuando acumulo cierta cantidad me lo gasto con una gran sonrisa, generalmente, en viajes. Desistí, desconecté y me centré en la consumición. 

El otro día acudí al Congreso de Memoria y Convivencia organizado por el Gobierno Vasco. Desde lo intelectual hasta lo emocional, trabajo a diario el conflicto vasco. Desgraciadamente, el tema me apasiona. Después de reflexionar sobre lo expuesto en las ponencias, publiqué un artículo, pero no obtuve respuesta por parte del público. 
  
¿Es legítimo sentirme tan absurdamente abandonada por el lector?

Concluí las siguientes opciones:

a) No intereso, no soy interesante y mi trabajo no interesa (superyo). Perfectamente legítimo, una chavala de 26 años dando lecciones sobre un tema desgradable, oscuro y doloroso. Además, el conflicto vasco podría identificarse con la política, tienen la manía de presentarlo así, aunque existimos los que intentamos darle otro enfoque. La mayoría de los ciudadanos están hartos de la desconfianza, manipulación, corrupción y despilfarro con el que relacionan ese ámbito político. Sin contar, que trato temas tabúes (los odio).

b) Lectores exclusivamente centrados en la crisis económica. Me sorprendió el escaso impacto que tuvo el último comunicado de ETA. "ETA no interesa por la crisis", escuché en mi entorno. Después, me sorprendió que un amigo mencionara "La fábrica de independentistas". "Cada vez que Rajoy pronuncia cuatro palabras, Bildu gana cinco votos", me dijo.

c) Las redes sociales son objeto de competición entre periodistas. Después de no haber obtenido respuesta, centré mi atención en analizar cómo funcionaba Twitter y Facebook. Muchas veces, tengo la sensación de que los periodistas nos apoderamos de las redes sociales, en especial, de Twitter. De hecho, me ocurrió que escribí #Mivida2012 en clave de twitter y después, me pregunté si había capaz de llegar al ciudadano, pues aquellos que no conociesen cómo funciona la red, difícilmente entenderían el texto (creo que no lo logré y me disculpo).

Twitter es muy útil y super cool, si no estás en Twitter no existes (nueva filosofía), lo que no se dice es que frecuentemente sobresatura: intercambio constante de opiniones, links, informaciones ajenas y propias, retitweets variables, autobombo, bombo de mis colegas periodistas...

Una persona de mi entorno me preguntó cómo podía enterarme de tantas cosas a la vez y respondí, pensando en McLuhan, que echo un vistazo rápido y acabo fragmentándome en mi pensamiento. Me imagino que a los demás también les ocurre. Seguramente, influirá en la concentración, a excepción de la atención exclusiva en la crisis; ese ente invisible y abstracto (me refiero a la concentración). 

Pensé en cuántas veces habría que enlazar un artículo para que los usuarios lo lean, "para los del turno de tarde", cita un periodista que conozco, "redifusión", dice. Y yo me río, lo dice de una forma graciosa. 

Fortuitamente, leí en Babelia un artículo firmado por Andrés Trapiello que decía "en Internet es bastante difícil llamar la atención, precisamente porque hay muchos queriendo hacerlo. La posibilidad de que en Internet puedan leerle a uno tantas y el hecho de que lo hagan muchos menos, a algunos les causa una gran melancolía y a otros los enloquece. Lo mejor en todo, si se es escritor, esa es mi impresión al menos, es hacer como que habla uno para el cuello de su camisa. Si hay alguien cerca que lo oye, bien, y si además quiere escucharlo, mejor. Si no, no hace uno el ridículo gritando en el vacío".

Pues eso, he dejado de gritar en el vacío. Por lo tanto, de hacer el ridículo
Le hablaré al cuello de mi camisa sobre lo que me apetezca, 
como he hecho hasta ahora, pero más liberada. 
Me he quitado la crisis de encima, aunque esté de moda.

¡Haz las maletas crisis! ¡Te destierro de mi vida! / Berlín. Laura Seoane


7 de mayo de 2012

Ich will/muss zu dir

Ich muss hinaus, ich muss zu dir, 
Ich muss es selbst dir sagen: 
Du bist mein Frühling, du nur mir 
In diesen lichten Tagen. 

Ich will hinaus, ich will zu dir, 
Ich will es selbst dir sagen: 
Du bist mein Frühling, du nur mir 
In diesen lichten Tagen. 

August Heinrich Hoffmann 
von Fallersleben
(1798-1874)

Liebe und Freiheit in Deustchland /Die Mauer in Berlin. J.M

13 de marzo de 2012

Prólogo al XIII Congreso de Periodismo Digital


Un espacio donde debatir, compartir ideas e intercambiar experiencias. Reflexiones Digitales viaja a Huesca el próximo 15 y 16 de marzo para participar en la XIII Edicición del Congreso de Periodismo Digital. Sobre el eje del emprendimiento y las alternativas para hacer frente a una crisis (económica, social y emocional) que asola el ánimo del país entero, un total de 250 periodistas nos reunimos para analizar la situación actual del periodismo. 

Un espacio que, precedido por un éxito generalizado en sus anteriores ediciones, se presenta como un cortocircuito para reflexionar sobre las cifras de desempleo de un oficio cuyo mercado laboral parece restringirse cada vez más, sin citar la precariedad laboral y la incertidumbre de sus empleados.

Al fin y al cabo, un espacio en el que aprender, en el que cada uno de los periodistas podamos escuchar a profesionales experimentados, absorbamos conocimientos, sensaciones y deducciones, pero también aportemos nuestra ilusión, nuestras ganas de seguir en el oficio y reanimemos entre todos y con humildad la confianza de los ciudadanos españoles en los medios de comunicación. 

 La creatividad en el periodismo

Una de las ponencias que más interesa a Reflexiones Digitales es la de "periodismo Sub-30, creatividad sin culpa". "La creatividad será una de las características significativas del s. XXI" leí una vez en Twitter. Muy de acuerdo con esta idea, puesto que en época de crisis económica y readaptación del periodismo a los nuevos soportes, la creatividad en el enfoque, la elaboración y la presentación de las información, sobre una base de veracidad, credibilidad y contraste de información/ fuentes, es imprescindible. Misma idea que recoge el texto Perspectivas de comunicación 2012 , elaborado por Wellcome, en colaboración con consultoras como Laura Seoane de la agencia de comunicación Silvia Albert in company, que recoge las opiniones de 45 expertos, directivos, bloggers y periodistas, entre otros, en el que se destacan las redes sociales, la reconversión definitiva del periodismo en soportes digitales, la creatividad y la transparencia en las informaciones. 

Desde el emprendimiento a la abundancia informativa

Maurizzio Carlotti será el encargado de inaugurar esta cita. "El valor de la marca" será la primera ponencia que inicie el Congreso, en el que intervendrán Ignacio Escolar y Manuel Jabois, entre otros. A continuación, Carlos Porta, autor de Fago, será entrevistado por José Martí. Después del almuerzo, las ponencias "periodismo: pasión y empleo", donde intervendrá Ander Izagirre o Jordi Pérez Colomé; "guía de supervivencia para periodistas emprendedores"; "periodistas: de asalariados a mini empresarios", deduzco que en la misma línea de emprendimiento que la anterior ponencia. Las dos últimos encuentros analizarán el periodismo en relación a las nuevas tecnologías (sobreabundancia informativa) y Soledad Gallego-Díaz será la encargada de clausurar el Congreso.


Bienvenido sea al XIII Congreso de Periodismo Digital

18 de noviembre de 2011

'La chica que NO toma café' y Daniela Attanasio

Mara vive en la Ciudad de Ensueño; un lugar amurallado donde los habitantes esperan que el mundo exterior reconozca la Declaración de Independencia que aprobaron en consulta popular hace ya tiempo. Ante la profunda crisis económica que asola el planeta, los  "ensoñados" cierran las puertas de su muralla e impiden la entrada de inmigrantes; desesperados por trabajar en la Fábrica de las Ovejas, un centro tecnológico donde se clonan animales y se mima laboralmente a los trabajadores, ofreciéndoles también buena alimentación y algunos placeres vitales. 

Mara, adolescente creativa y descendiente de inmigrantes que sí lograron acceder a Ensueño, se enamorará de un chico y comprobará cómo su actividad artística se ve truncada, dudando de lo que jamás se cuestionó cuando descubre un secreto muy bien custodiado por una sociedad que hasta ese momento, parecía idílica. 

Decepeción, desencanto, búsqueda y lucha por los propios sueños tapizan un camino que la autora siembra de poesía y humor a partes iguales.

Esta sería la hipótetica contraportada de mi novela, cuyo hipotético título es 'La chica que NO toma café'. He de agradecer las correcciones de mi profesora de escritura creativa, cuyo nombre he preferido no citar porque no tengo claro si le gusta los mundos de Internet. 

¿Qué os parece? ¿Compraríais el libro si leyeráis tal contraportada? ¿Qué os evoca?
 ¡Anímense y comenten! 

Quería hablaros también de una reflexión que he realizado sobre la segunda jornada del XXIV Encuentro de Escritoras que tuvo lugar ayer en Donostia, a la que acudí muy ilusionada y  no me decepcionó. 

Tuve la suerte de escuchar, en palabras de la poeta italiana Daniela Attanasio, cómo podría presentarse la (in)definida poesía al público, cómo es el oficio de un poeta y después, una magnífica lectura de sus últimos trabajos que me produjeron un escalofrío por la espalda. A través de la elección de fragmentos literarios de otros autores, Attanasio afirmó que "los físicos dicen que solo conocemos el cuatro por ciento del universo, denominado técnicamente como materia normal y el resto, el 96% es desconocido" para después precisar que "el artista trabaja con ese 96% que es oscuridad" como si intentase "arañarla". A lo largo de su exposición citó a una poeta norteamericana, Sylvia Plath, que se suicidó a la edad de 30 años, suceso que motivó a su marido a publicar unos diarios escritos por ella y que mostraban perfectablemente  "los estados de ansia que le provocaba la escritura",  aduciendo que "el poeta ve la realidad en una doble dimensión, rasgando esa oscuridad, la interioriza y después la expulsa".

Hace poco que he comenzado a escribir mi novela, pero cuando alguien me pregunta por curiosidad cómo se hace, yo le respondo que es como si se montara en el Dragon Can (¿se escribe así?). Jamás he acudido a esta atracción, ni falta que me hace, yo ya tengo a 'La chica que no toma café'. Attanasio explicó que "la escritura es como una montaña rusa", también "su frecuencia". Afirmación con la que también estoy de acuerdo, puesto que no solo sirve la disciplina y el esfuerzo, sino que el estado de ánimo influye de tal manera que muchas veces no se puede controlar lo que se produce, en el sentido del arte, y no el concepto de producción masiva que vivimos en nuestros tiempos.

También me gustó aquello de "depende de la persona y su capacidad para conectar el exterior con el interior", lo que se relaciona íntimamente con el estado de ánimo al que me refiero. La miré con mucha curiosidad cuando afirmó que "la poesía desestabiliza tanto al poeta como al lector porque hay que hacer un trabajo de desposeer al yo de capas sociales, culturales, de la vida cotidiana, que lo separa de los materiales de construcción que el tiempo se ha encargado de cubrir". 

Una conferencia abrumadoramente cierta. Yo estoy de buena racha, sin saber por qué, hace dos semanas que escribo sin descanso y desde que comencé la novela hace ya cuatro meses, es la primera vez que la veo avanzar. Así que aprovechemos. Escribamos y quítemonos capas sociales, desarticulemos emociones, impregnémolas en papel y mostrémoles al mundo cómo funcionan en verdad las cosas, las costumbres, si es libertad o no, si tan solo es seguridad, si nos hemos acomodado o tenemos miedo.  Pero escribamos en la esencia de los objetos, los estados y los seres, en esa oscuridad que muchos, aunque no seamos poetas, sino simples personas, intentamos rasgar.

¡Incluso un jardín despeinado puede resultar bello!/Garagartza. J.M

"Triste es la vida que solo ve, oye y siente los objetos simples"
Leopardi. "Infinito"

10 de noviembre de 2011

El ¿romanticismo? de Sergio Dalma



La herramienta 'exploración automática' del móvil es inspiradora. En uno de mis acostumbrados viajes en autobús, sonó en la radio la nueva canción de Sergio Dalma; "El Jardín Prohibido". Única intención de desvincularme de otros asuntos, escuchándola, se me ocurrió escribir un post sobre el amor.Me extrañó la letra de este romanticón musical, sobre todo, el inicio, bastante aterrador; "tu mejor amiga ha estado entre mis brazos" o "comí del fruto prohibido". Vaya,vaya, con el Sergio Dalma, pensé, sin tener nada en contra suyo, mucho ha espabilado desde que bailara en compañía femenina. Un inicio escalofriante que continúa con aquello de "me miró pidiendo mis caricias".  Y acto seguido imaginé a cualquier persona en cualquier sábado nocturno, mascada mentalmente por los que se insinúan desde todas las direcciones del bar. Y es que si cedes a cada persona que solicita tus caricias, sin contar que tienes pareja y que le debes respeto... 

Me inquietó aquello de "mi cuerpo fue gozo y mi mente lloraba tu ausencia". Sin comprenderlo muy bien, puesto que la comunicación no verbal exterioriza lo que nuestras voces no dicen. Sin comprender tampoco, cómo tiene el descaro de enrrollarse con su mejor amiga, sin mención al comportamiento de ella, excesiva lujuria, pienso yo, pues hay mucho mercado un sábado a la noche. Salga usted Sergio Dalma, acérquese a una barra y solicite cuatro orgasmos para llevarse a su casa, la camarera no se los servirá, pero a su alrededor... Llegado el momento de "lo siento mucho", añade "la vida es así, no la he inventado yo" y  continúa "si el placer me ha mirado a mis ojos, me he comportado como un ser humano...". 

Cuál sería la supuesta respuesta de la (ex) novia. Me entristeció recordar el desquicie generalizado al que asisto cada vez que salgo con mis amigas, filtreos insensatos por quienes hacen esperar a sus novi@as fuera del bar, promovido quizá por los quince cubatas que llevan encima, sin mencionar otro tipo de sustancias y el descaro generalizado y vulgar de quien se acerca y te susurra al oído "¿follamos?", y tú con cara de horror, sin saber qué responder, cuando únicamente eres capaz de vocalizar "¿perdona?". Y es que digo yo, si reivindicamos un trato de no mercancías, sino de personas, siendo partidaria de la libertad sexual, pero no del consumo sexual, aunque por supuesto cada cual pueda hacer lo que le venga en gana, comportámonos como tales y seamos responsables, por favor.

31 de octubre de 2011

Las víctimas de ETA y del franquismo

a la hora de hablar de temas tabús /Bremen. J.M
Me entristecen las películas que tratan sobre el franquismo. Muertes de inocentes, peleas inhumanas por uno u otro sistema político, torturas en cuerpos humanos, llantos silenciados y dolor en corazones. Ayer vi en el cine 'La voz dormida'. Una película que, como muchas otras en este tema, serviría para sensibilizar a muchas personas, opino yo. 

Sin intención de desvelar la trama o el hilo argumental, el filme trata sobre el vínculo de dos hermanas, una de ellas encarcelada en una prisión por ser considerada comunista, además de amores pasionales, vulneración de derechos humanos... y otros elementos. Me cuesta entender por qué se asesina por ideología política, por la ausencia o tenencia de creencias religiosas... 

Durante la película, cierto que entre lágrima y lágrima, me vino a la cabeza mi abuelo, nacionalista vasco, que tuvo que exiliarse a Francia. También, la imagen que siempre me ha descrito mi tío; siendo muy pequeñito, empujando a todo correr el carricoche de su hermana por las calles de Durango para esquivar las balas. Y aquella anciana, mi cuasi abuela, brazos apoyados en la mesa de mi cocina, mientras relataba cómo su padre fue fusilado por franquistas que jamás identificarían y su madre muerta de un ataque al corazón al enterarse de la muerte de su marido, sin saber, a día de hoy, dónde se encuentran los restos. Esos ojos secos, menguados por el paso del tiempo que no ha traído reconciliación. 

Y pensé en el nuevo escenario político que se ha dibujado en Euskadi. Tiempos de paz que exigen reconciliación ciudadana. Cuarenta años de convivencia que comienzan a construirse, sin saber tampoco cómo, cuando determinados sectores de la sociedad española-vasca exigen un perdón explícito a la base social que ha aceptado a ETA y a la misma ETA para menguar el dolor de sus  víctimas. Es cierto que algunos temas son tabús, aunque tampoco comprenda por qué, entre ellos, como bien me decía hace poco una amiga mía, las dudas razonables sobre si legalmente pueda exigirse ese perdón, puesto que el arrepentimiento forma parte de la moral, y tal y como sabemos los juristas, el derecho en su totalidad no abarca la moralidad. El Partido Popular exige un perdón explícito de las víctimas del terrorismo, pero no lo hace respecto de las víctimas que murieron a manos del franquismo. Cuando, todavía, la Falange es legal y en el Valle de los Caídos los restos de ese generalísimo que tanta desgracia trajo la a España continúan inamovibles; negociándose su traslado con la familia. Sin comprender tampoco, qué es lo negociable, tratándose de un dictador. 

Soy consciente de que ETA y el franquismo son situaciones diferentes, promovidos también por factores diversos y aunque, también sea tabú decir que ETA nace como resistencia al régimen y que en su primera fase muchas personas consideraban a etarras como héroes, hasta que la situación comenzó a desvirtuarse, no entiendo por qué una situación ha de ser reconstruida sobre la base del perdón y la asunción de errores cometidos y la otra no.
'La voz dormida' arroja pinceladas de la postguerra; impunidad estatal, implicación de (una parte) de la Iglesia que no actuó acorde a la moralidad que predica, torturas consentidas y una guerra que jamás debió existir. Tuve ganas de gritar durante la sesión, aunque eso sí es un tema tabú. 


13 de octubre de 2011

La dignidad y el 15 de octubre

Sentados en la cafetería bonita de Mondragón, un amigo me pregunta:
- ¿Por qué deberíamos acudir a la manifestación del sábado? Es un método antiguo. Les da igual. Esperan que transcurran tres horas para que nos cansemos y nos vayamos. 
- Por dignidad- respondo yo. 
 Ambos nos quedamos callados y prosigue: 
- ¿Para qué sirvió el 15M?
- Para demostrar que tenemos dignifidad- reafirmo.  

Es una palabra que me gusta mucho. Y la uso todas las veces que puedo. Siempre que la temática me lo permite, en artículos, relatos e incluso en la novela, aunque no lo indique expresamente. En cualquier conversación cuando; ataco los prejuicios de determinadas personas contra los inmigrantes; los informativos muestran familias destrozadas tras arrebatarles sus casas y protesto enérgicamente en la sala de mi casa porque además de quedarse sin su vivienda deben más dinero al banco; observo con cara de espanto que Frank de la Jungla denuncia a vietnamitas que enjaulan a unos pobres osos para quitarles la bilis; al leer un titular que informa sobre un atraco frustado de un (pobre) director de un banco a su propia sucursal; amigos míos muy formados (carrera, doctorados, voluntariado, idiomas) que trabajan gratis, porque a todos nos gusta mucho trabajar gratis y no cotizar, mientras otros señores desembolsan pensiones vitalicias en compatibilidad absoluta con altos cargos de asesoría en empresas muy poderosas y dicen ser de izquierdas, cuando no es una cuestión de posicionamiento ideológico, sino de dignidad del cargo que has ocupado. 

En Twitter miles de ciudadanos reivindican un cambio a mejor y en los blogs se hace lo propio. Ignacio Escolar ofreció ayer en su columna de Público sus siete argumentos para acudir el próximo sábado a una convocatoria que reivindicará que los ciudadanos somos la base y la cúspide de la democracia, cuyo sistema cuestionamos porque cuestionar es legítimo y ético, porque nosotros, los ciudadanos, somos el centro del sistema que hemos erigido y no un mero concepto residual. Al igual que no lo es la dignidad.

a la injusticia social. Berlín. J.M

9 de mayo de 2011

Réplica social

Escritor que te escondes del mundo. Hará poco leí en su reciente blog un artículo que escribió sobre el significado de la legalización de Bildu en el panorama político de Euskadi. Me gustó el post, conocer la opinión de la ciudadanía, opino que no suele ser muy común escucharla.  En cuanto acabé de leerlo, le escribí comunicándole que estaba casi totalmente de acuerdo con él y de paso que en breves recibiría una réplica desde Reflexiones Digitales para expresarle cuál era mi opinión respecto al conflicto, la legalización y también, incluyo yo, la sociedad vasca. 

Escribo desde el punto de vista de una ciudadana,  no soy experta en conflictos, menos aun, el vasco, que es muy complicado, pero lo he vivido de cerca y por eso, me siento legitimada para opinar. Esta tarde antes de dirigirme a la biblioteca, pasé por la cafetería bonita de Mondragón; un local con grandes ventanales y una camarera brasilera muy simpática. Pedí un cortado y vi en la barra el 'Goiena', el  periódico del pueblo. Entre página y página encontré una entrevista publicada que una de las periodistas le había realizado al ex etarra que tras 30 años encarcelado, ha regresado a Mondragón. Salí de allí pensando exclusivamente en llegar cuanto antes a la biblioteca para escribir en mi blog un artículo inspirado en cierta molestia que sentí tras leer la entrevista. 

Me disculpo públicamente con la banquera que me pidió tres euros por una tarjeta del autobús que no funciona, gastos de gestión, dijo. Yo enfurecida por la entrevista y por la situación de Euskadi que parece no mejorar, proyecté en ella mi cabreo, reprochándole la actitud de los bancos, que parece tampoco van a mejor. Ni me gustan estos entes, ni  tampoco los malditos tres euros. 

Dejados a un lado mis apuntes de alemán y la documentación de unos artículos que en breve tengo que entregar, relegados al último instante, escribo mi réplica social. No me indigna leer una entrevista a un ex etarra. Es, creo yo, totalmente válida y legítimamente moral, incluso interesante podría decirse. Cómo ha soportado la condena, cómo vive ahora después de 30 años de encierro, cómo ve la situación vasca... Incluso a mí me gustaría entrevistar a alguien así, mirarle a los ojos y preguntarle muchas cosas, aunque profesionalmente omitiría si en su opinión, debe prevalecer la libertad ideológica o de expresión respecto del derecho a la vida, si ha variado esa consideración, si es que alguna vez la tuvo. 

Cada cual puede tener un enfoque particular a la hora de abordar un artículo. El enfoque de la periodista, me imagino que conforme a la línea editorial del diario, ha sido, interpreto yo de las líneas generales del artículo, el de darle la bienvenida después de 30 años de duro castigo por unos hechos que cometió en nombre del pueblo y pro pueblo, por lo que la  pregunta clave de la entrevista reside en cómo lleva ser recibido por Mondragón como un mártir.

Me cabrea. Me hartan los mazacotes políticos de las elecciones municipales a las que acudiré sin saber a quién votar y me harta la clase política que no mira más allá de lo que le interesa, también estas informaciones que se publican, aunque las respete, pero lo que más me harta es que ciertamente reflejan mentalidades y aceptaciones sociales reales, existen de verdad.

He nacido y me he criado en la Euskadi 'profunda', podría decirse, Mondragón es un pueblo pequeño, se sitúa en las profundidades de Gipuzkoa, se disimula entre valles y se resguarda por la protección de pueblos colindantes. Desde pequeñita, recuerdo mi vida en Mondragón viendo y escuchando coacción, amenazas, manifestaciones ilegales, politización del euskera, adoctrinamiento... 

El problema va más allá de que Bildu se encuentre en las urnas y de que el PP vasco haya declarado que no va a romper el pacto con el PSOE. No es un tema exclusivamente político, sino que tiene base social. A veces, tengo la sensación de que la gente no lo ve o prefiere no verlo, pues verlo implica asumir cierto dolor y responsabilidad. Eso también me cabrea. Lo cierto es que la sociedad vasca se encuentra completamente dividida, no tengo el recuerdo de una Euskadi unida, un bando por aquí y otro por allá, unos hablan un idioma, los otros otro.

Momentos antes de llegar a la biblioteca, cuando le reprochaba a la banquera que me exigía determinados gastos de gestión por una supuesta irresponsabilidad que me imputaba en el indebido uso de una absurda tarjeta de transporte, un cártel lucía a sus espaldas. En él podía leerse: "euskaldunari euskeraz, bakoitzari berea", traducido al castellano significaría "al vasco en vasco, a cada uno lo suyo".

Por lo que de un minúsculo cartel situado en una sucursal de un banco, debe deducirse que el vasco es aquella persona que sabe hablar vasco, en cambio, el español es el que habla en español. Por lo que la identidad vasca se queda reducida al uso de un idioma, y estableciendo esa asociación exclusiva, no queda otro remedio que excluir a todas aquellas personas que sus padres los trajeron hace décadas a Euskadi para trabajar en las cooperativas y levantar Euskadi, simplemente porque no hablan euskera, independientemente que muchos de los padres de mi generación nacieran aquí, aunque tuvieran descendencia procedente de fuera de Euskadi, no pudiendo estudiar euskera porque se criaron en la época de la dictadura. Siguiendo el mismo principio establecido en dicho cartel, "euskaldunari euskeraz, bakoitzari berea", se excluyen también a los hijos de esos padres que no hablan euskera, a pesar de que dichos hijos hayan sido enviados por sus padres a la ikastola para que, a diferencia de ellos, no sufran discriminación por no hablar el idioma autóctono, pero tachados por ser hijos de padres considerados "inmigrantes", por lo que acaban relacionándose con otros chavales de la misma clasificación social: no hablan euskera en las calles de Mondragón por x razones.

Por acumulación, debe excluirse de la sociedad vasca, una sociedad estereotipada a modo de rebaño en la institucional cuadrilla y arraigada en valores eclesiásticos (definición propia), a toda esa gente que conviven con los que dicen ser vascos. 

Muchas veces, en un acto de rebeldía, me he negado a hablar en euskera, simplemente para no satisfacer las expectativas del de al lado. Y otras veces, me he negado a responder a la pregunta de "¿por qué estudias en Madrid cuando puedes hacerlo en Euskadi?". Otras tantas veces, enfados internos me han acallado. El sábado pasado me ocurrió, a la comida popular de bienvenida del ex etarra (citado en la entrevista) acudió la alcaldesa de Mondragón, una irresponsable política, opino yo, como persona es libre de pensar a sus anchas, pero que carece de la ética que el plano político debe exigir, cuando se acude a un acto público o privado de semejante categoría la insignia política no puede olvidarse en casa. También me callé cuando acudí a las fiestas del barrio en el que fue asesinado Isaías Carrasco, la carpa donde se ofrecían los conciertos estaba encabezada por un cartel de "Euskal Presoak Euskal Herrira", posicionado a tan solo dos calles del lugar trágico de su asesinato. De la misma manera que me callé cuando acudí a cubrir un acto de la detención de un supuesto etarra que se celebró en el ayuntamiento de Hernani, en una estancia encabezada por un cartel de apoyo y respeto a los derechos humanos, o cuando en una cobertura  en Francia la única que no voceaba "gora ETA" era yo. 

Ya no me callo. Estoy harta. Por eso escribo. Necesitamos becas erasmus para expandir fronteras mentales, internacionalización de una sociedad muy cerrada, despolitización de un idioma precioso y no hablado por miedo de los interlocutores a cometer un error y que el de al lado se ría, sociólogos que ayuden a acabar con lastras sociales y psicólogos que atiendan a todas las víctimas de la sociedad. 

Y ésta es mi réplica. Espero, sea de su agrado. 




1 de febrero de 2011

Se extinguen los trabajadores jóvenes en España

¡Bienvenidos a todos de nuevo! Qué placer volver a escribir en mi blog. Hacía tanto tiempo que no ocurría... Así que esta semana me he dedicado, entre otras cosas, a darles nuevos aires, modificar mi perfil, cambiar la foto y el estado de 'estudiante', sustituyéndolo por el de mi profesión, o bueno, mi aspiración a vivir de ella. El periodismo.
Desde aquel último post que escribí sobre mi extinguida relación entre la religión y yo, he estado pensado en cómo arrancar en esta nueva etapa de Reflexiones Digitales. Pensé escribir sobre mi voluntariado en Latinoamérica, también sobre cómo es eso de elaborar reportajes en el extranjero y venderlos en nuestro país, la experiencia de ser colaboradora en una revista o la intensa emoción de volver a casa y abordar una nueva situación tras siete años fuera del adorado hogar.

Temas interesantes, creo yo, pero no, he creído más oportuno comenzar con un artículo sobre la situación de los jóvenes en España. A tono con una serie de artículos que leo en 'Jóvenes y malditos' (el blog de una amiga mía) y en consonancia con las revueltas populares de Túnez y ahora Egipto, que demuestran a diario que el cambio es posible, y que además, es el pueblo el que lo lleva a cabo, incluso cuando ha estado seriamente oprimido.

Un buen punto de partida, dada la situación de la juventud en nuestro país, más aún si recuerdo al lector la escandadola cifra del 40% de paro que nos azota a los jóvenes de hoy en día, anunciada por Rajoy en el Congreso de los Diputados. Gracias sindicatos y Zapatero por tener la consideración de incluir en vuestro pacto social el que los becarios, una vez acabada la carrera, coticen a la Seguridad Social.

¡La izquierda de España! dónde habrán quedado aquellos políticos que se preocupan por evitar una masiva fuga de cerebros. ¡Qué razón tiene Herbert Marcuse! cuando en "El final de la Utopía" dice: "La Nueva Izquierda se caracteriza por una profunda desconfianza respecto de toda ideología, se creen en cierto modo traicionados y están decepcionados.La Nueva Izquierda consta de intelectuales, grupos del movimiento por los derechos civiles, grupos de la juventud. Este movimiento no tiene como portavoces políticos propiamente dichos, sino poetas y escritores". Qué gran alivio encontrar a alguien que me entienda.

Inusual, ¿verdad? tener a un buen cupo de jóvenes cualificados que no tengan trabajo. Más inusual que tenga que venir Alemania para llevárselos a su país.

Durante mi época universitaria, entre libros por aquí y por allá, encontré respuesta a una de las grandes cuestiones que se me planteaban. Siempre he pensado que los universitarios somos aislacionistas, como si durante una época nos excluyéramos de la sociedad y la estudiáramos. Para después volver a ella. O no. Dutschke en "la rebelión de los estudiantes" dice así, "Todos tenemos, en cuanto estudiantes, una situación sociológicamente ambigua en el seno de la reproducción social completa. Por una parte somos una fracción del pueblo privilegiada en cuando a situación intelectual y de aprendizaje; pero en realidad ese privilegio no significa más que frustración".

Reniego de hipotecas que han de pagarse en plazos de 40 años, de una subida de impuestos, de pensiones vitalicias que determinados señores no deberían de cobrar y de un estilo de vida impuesto por la propia sociedad. En estos momentos, además de tener que hacer frente a estas cueestiones, afrontamos la dificultad de encontrar un trabajo. Cobrar más de 500 euros mensuales, madre mía, ¿cotizar? no sé lo que significa, ¿independizarse? por favor, a quién se le ocurre, ¡si solo tenemos 25 años! ¿jubilarnos? con lo que bien que vivimos de mantenidos.

Y así estamos señor Zapatero, sucumbiendo a la ruina de su país. Yo hace tiempo que no lo reconozco como tal. Convirtiéndonos en inmigrantes sin ni siquiera constar en el Instituto Nacional de Estadística y obligándonos a transformarnos en exiliados políticos por sus insoportables idas y venidas con el partido de la oposición. Y es que en España, en eso consiste la vida política, al igual que la personal. Idas y venidas de Alemania a España.